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La comunión diocesana centra el encuentro de O Cebreiro


Sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos participaron en el encuentro diocesano de clausura del curso pastoral celebrado en el Santuario de O Cebreiro. Durante la jornada, presidida por el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco Rouco, la diócesis dio gracias por el camino recorrido y reflexionó sobre el significado de la reciente visita del papa León XIV a España como una llamada a la comunión, la esperanza y el testimonio de la fe.

El encuentro, que puso fin al curso pastoral 2025-2026, sirvió como jornada de acción de gracias por el camino recorrido durante estos meses y como ocasión para fortalecer la comunión diocesana. En este contexto, Mons. Alfonso Carrasco centró su intervención en el significado eclesial y espiritual de la reciente visita del papa León XIV a España, invitando a los presentes a descubrir las enseñanzas que deja para la vida de la Iglesia.

Durante su intervención, el obispo destacó que la multitudinaria acogida dispensada al Santo Padre fue, ante todo, una expresión de fe. “El Papa es sentido como el sucesor de Pedro y hace presente el envío apostólico de Cristo. Su presencia nos recuerda que Dios sigue saliendo al encuentro del hombre y que no caminamos solos”, afirmó.

Mons. Carrasco explicó que la figura del Papa no representa únicamente una institución, sino el signo visible de una presencia: la de Cristo que continúa acompañando a su Iglesia. “Nosotros buscábamos a Dios, pero la gran noticia del cristianismo es que Él vino primero a nuestro encuentro. Eso es lo que simboliza el Papa como sucesor de Pedro”, señaló.

Un signo de unidad

Uno de los aspectos que más subrayó el obispo fue la experiencia de comunión vivida durante la visita papal. Recordó cómo cientos de miles de personas convivieron durante los actos sin incidentes, reflejando una unidad que calificó de extraordinaria: “El Papa es ministro de unidad, pero en aquellos días no solo vimos al ministro de la unidad; vimos la unidad misma. Personas de lugares, edades y sensibilidades muy distintas compartiendo una misma fe y una misma alegría. Ese es uno de los testimonios más elocuentes que la Iglesia puede ofrecer al mundo”.

Para Mons. Carrasco, esa fraternidad constituye uno de los signos más necesarios en una sociedad marcada por la división. “Vivimos rodeados de barreras. Sin embargo, cuando ponemos la mirada en Cristo descubrimos que es posible vivir de otra manera, en paz y en comunión”.

Una fe que responde a la vida

El obispo también destacó la capacidad del Papa para dialogar con todas las realidades humanas durante su visita: jóvenes, familias, personas migrantes, presos, enfermos, voluntarios de Cáritas o representantes del mundo de la cultura: “La fe no está fuera del mundo. El Papa mostró que el Evangelio puede iluminar cualquier experiencia humana y que ninguna situación queda al margen de la esperanza cristiana”.

En este sentido, señaló especialmente los testimonios escuchados durante los encuentros con el Santo Padre, donde personas marcadas por el sufrimiento encontraron una palabra de esperanza. “La Iglesia está llamada a escuchar con seriedad y a responder con la luz del Evangelio. Esa fue una de las grandes lecciones del viaje”.

Una Iglesia verdaderamente católica

En la parte final de su reflexión, Mons. Carrasco profundizó en el significado de la catolicidad de la Iglesia, recordando que «católico» significa universal: “Toda persona tiene un lugar en la Iglesia. Si hubiera alguien que no pudiera acercarse a Cristo, dejaríamos de creer verdaderamente en Él. La universalidad del Evangelio es una de las mayores riquezas de nuestra fe”.

El obispo explicó que cada diócesis hace presente en un lugar concreto esa única Iglesia universal. “La Iglesia existe en cada Iglesia particular, pero nunca deja de ser la única Iglesia de Cristo. El Papa hace visible precisamente esa comunión que supera fronteras, culturas y lenguas”.

Acción de gracias por el curso pastoral

El encuentro diocesano concluyó como una jornada de acción de gracias por el curso pastoral que termina y como una invitación a seguir fortaleciendo la comunión eclesial.

Mons. Alfonso Carrasco animó a los presentes a conservar el impulso recibido durante la visita del Santo Padre y a vivir la fe con esperanza, recordando que “el gran testimonio que la Iglesia puede ofrecer hoy es una comunidad unida, alegre y abierta a todos”.

El pueblo de Dios en España dio un gran testimonio de fe durante la visita del Papa. Fue una gracia de Dios para la Iglesia y también un consuelo para el propio Santo Padre en el ejercicio de su ministerio”, concluyó.