Entre los elementos más singulares de la Ofrenda del Reino de Galicia al Santísimo Sacramento destaca un objeto que acompaña esta ceremonia desde hace más de un siglo: el cofre de plata utilizado en el acto solemne que cada año reúne en la Catedral de Lugo a las ciudades históricas del Reino de Galicia.
Datado a finales del siglo XIX y utilizado durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI, este cofre o arqueta responde al gusto neobarroco o ecléctico propio de su época. Está realizado en plata y enriquecido con una delicada decoración vegetal de plata dorada que recorre buena parte de su superficie.
Desde el punto de vista artístico, llaman especialmente la atención los apliques florales y vegetales que suavizan las esquinas de la pieza, aportándole dinamismo y elegancia. Sin embargo, su mayor riqueza no se encuentra únicamente en su ejecución material, sino en el profundo significado de las imágenes que incorpora.
Una catequesis en plata
La arqueta incorpora dos de las imágenes más importantes de la tradición cristiana vinculadas a la Eucaristía.
En su parte frontal aparece representada una custodia con la Sagrada Forma expuesta, símbolo de la presencia real de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía.
En la parte posterior figura el Cordero sobre el libro de los siete sellos, portando una filacteria, una imagen tomada del Apocalipsis que representa a Cristo como víctima sacrificial y redentora.
Ambas representaciones establecen un diálogo teológico de gran profundidad. Por un lado, la custodia remite a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Por otro, el Cordero recuerda el sacrificio de Cristo que hace posible ese mismo sacramento.
La pieza resume así, en un único objeto, dos dimensiones inseparables del misterio eucarístico: la presencia y el sacrificio.

Un objeto al servicio de una tradición secular
No resulta casual que esta iconografía acompañe precisamente a la Ofrenda del Reino de Galicia al Santísimo Sacramento.
Desde hace más de tres siglos, esta ceremonia expresa la vinculación histórica de Galicia con la Eucaristía custodiada en la Catedral de Lugo. El cofre se convierte así en mucho más que un elemento protocolario: es también un símbolo visible del significado profundo de la celebración.
A través de sus imágenes, recuerda aquello que la Ofrenda proclama cada año: la centralidad del Santísimo Sacramento en una tradición que ha atravesado generaciones y que continúa viva en nuestros días.
Una pieza expuesta en el Museo Diocesano
Fuera de la celebración, el cofre puede contemplarse habitualmente en la sección Hoc hic Mysterium del Museo Diocesano y Catedralicio de Lugo (MDCL), donde forma parte del conjunto de obras vinculadas a la tradición eucarística lucense.
Su presencia en el museo permite descubrir una pieza que no solo destaca por su calidad artística, sino también por su capacidad para condensar, en plata y símbolos, una parte esencial de la historia espiritual de Galicia.
María José Campo





