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Una nueva obra para O Hospital


La iglesia de O Salvador de Hospital, en Quiroga, incorporará a su baptisterio una sarga de grandes dimensiones dedicada al bautismo de Jesús. La obra, creada expresamente para este espacio por Francisco Naranjo Beltrán, será bendecida solemnemente el próximo 17 de agosto.

Nacido en Benalmádena en 1974, Naranjo es licenciado en Bellas Artes y especialista en restauración escultórica y pictórica. Su trayectoria reúne tres facetas estrechamente relacionadas: la restauración, la pintura y el diseño artístico, especialmente en el ámbito del patrimonio religioso.

El artista se encuentra estos días en Quiroga ultimando la instalación de una obra que no ha sido concebida como una pieza aislada. Su composición, su técnica y sus colores responden al lugar concreto que va a ocupar y buscan establecer un diálogo con la historia, la arquitectura y los elementos artísticos del templo.

Restaurar el pasado, crear para el presente

Francisco Naranjo reconoce que su formación como restaurador influye directamente en su manera de crear una obra nueva destinada a convivir con un patrimonio antiguo.

“Para mí, mi profesión de restaurador significa siempre un proceso de aprendizaje. Cuando se interviene una pieza hay que comprenderla desde el punto de vista material y técnico”, explica. Ese contacto permanente con las formas de trabajar de otros periodos le permite recuperar materiales y procedimientos históricos y comprobar cómo pueden emplearse hoy.

Restauración y creación son, por tanto, dos facetas inseparables de su trabajo: “Continuamente estoy en contacto con materiales y técnicas antiguas. Este tipo de encargos me sirve para experimentar con ellas y ver cómo funcionan. Las dos facetas están muy relacionadas porque me ayudan a aprender y a experimentar”.

Aunque disfruta de ambas, no duda al señalar cuál constituye el centro de su trayectoria: “La restauración es realmente mi vocación y mi formación; además, una formación muy vocacional”.

Una relación nacida de la amistad

La vinculación de Naranjo con Quiroga no comenzó con un encargo institucional, sino de una manera casi casual. La difusión de sus trabajos a través de internet y las redes sociales le permitió entrar en contacto con personas de la comarca. Después llegaron las visitas y una relación cada vez más estrecha con el territorio.

Durante varios años eligió estas tierras como lugar de descanso: “Mis vacaciones han sido venir periódicamente aquí, a esta tierra que es como un paraíso. A partir de ahí fuimos forjando una amistad bastante importante”.

De ese conocimiento directo surgieron los primeros proyectos. Naranjo fue descubriendo las necesidades del patrimonio religioso de la zona, sugiriendo posibles actuaciones y planteando nuevas iniciativas.

Su relación con Quiroga se consolidó en 2024 con la restauración de la Virgen de los Remedios de A Ermida, una escultura inglesa de alabastro fechada entre los siglos XIV y XV. También diseñó la corona para su coronación canónica y ha participado en otras piezas y proyectos destinados al santuario.

Ahora regresa a la comarca con una obra de nueva creación.

¿Qué es una sarga?

La primera intención era sustituir una reproducción del bautismo de Jesús situada en el baptisterio por una pintura al óleo de mayores dimensiones. Sin embargo, al conocer el espacio, Naranjo propuso recuperar la técnica histórica de la sarga.

Las sargas son pinturas realizadas directamente sobre una tela ligera, generalmente al temple y sin la imprimación que se aplica habitualmente a un lienzo. Esta ausencia de preparación modifica tanto la ejecución como el resultado final.

“Eran las antiguas telas que se pintaban para cubrir los altares durante la Cuaresma. Son obras pictóricas realizadas directamente sobre la tela, sin aplicar imprimación. Eso hace que el trabajo y la impronta sean más rápidos y ágiles”, explica el artista.

Naranjo ya había recurrido a esta técnica en distintas creaciones realizadas en Málaga. En O Hospital la recupera para una obra contemporánea que mantiene la huella material y expresiva de una forma de pintar utilizada durante siglos.

Una obra pensada para este lugar

La elección de la sarga no responde únicamente al deseo de recuperar una técnica antigua. La obra ha sido diseñada teniendo en cuenta la arquitectura y los elementos decorativos de la iglesia.

Uno de ellos fue decisivo: la cerámica de Talavera que se conserva en el templo. “Se me ocurrió hacer una sarga que utilizase los colores de la cerámica, para que hubiese un nexo de unión dentro de la iglesia”, señala Naranjo.

Por eso predominan el blanco, el amarillo y el azul. Estos colores relacionan visualmente la nueva pintura con la capilla situada tras el presbiterio, revestida con piezas cerámicas de esas mismas tonalidades.

La obra representa el bautismo de Jesús con una estética barroca de inspiración italiana y busca evocar un relieve realizado en mármol de Carrara. El desafío consistía en integrar esa propuesta en una iglesia cuyo barroco posee características diferentes.

Según explica el autor, el barroco gallego conserva una mayor proximidad con la estética románica y presenta formas más sobrias y esquemáticas, condicionadas también por la dureza del granito. Frente a él, la nueva sarga propone unas formas más refinadas e italianizantes.

La integración se consigue mediante el color: “Aunque estéticamente sean de tiempos distintos, existe un nexo de unión. Para que la obra no chocase con el barroco gallego, me pareció que la solución estaba en utilizar otros elementos presentes en la propia iglesia: la cerámica de Talavera”.

La sarga no será, por tanto, una pintura trasladable a cualquier otro lugar. Ha nacido de la observación del templo y ha sido concebida para dialogar con el baptisterio, con la cerámica y con el conjunto de O Salvador de Hospital.

Conocer la fe para poder representarla

La creación de una obra destinada a una iglesia exige algo más que el dominio de una técnica artística. Para Naranjo, es necesario comprender también el significado de lo que se representa, su iconografía y el espacio litúrgico que va a acogerlo.

“Sucede como en la restauración: para poder intervenir una pieza debes comprenderla desde el momento de su creación. El mensaje y la iconografía forman parte del arte y son muy importantes”, afirma.

Este conocimiento no limita la creatividad, sino que permite que la obra alcance toda su capacidad expresiva y pueda ser comprendida por quienes se acercan a ella: “La fe o el conocimiento profundo de lo que estás representando ayuda a que el resultado final sea más expresivo y dialogue más con los fieles”.

La sarga de O Hospital recupera así una técnica antigua para hablar al presente. Su finalidad no es únicamente decorar un espacio, sino ayudar a descubrir su significado. Al representar el bautismo de Jesús en el baptisterio, la pintura recuerda el sacramento por el que comienza la vida cristiana y ofrece una puerta de entrada a quienes quizá desconocen las claves de la fe que dieron origen al templo.

La culminación de un largo esfuerzo

La instalación de la obra supone un nuevo paso en el prolongado proceso de recuperación de la iglesia de O Salvador. Las primeras grandes actuaciones se remontan a 2005, cuando la colaboración entre el Ayuntamiento de Quiroga, el Obispado de Lugo y la Consellería de Cultura permitió acometer trabajos de consolidación del edificio.

En 2010 se desarrolló una nueva intervención destinada a proteger el inmueble. Desde entonces, la comunidad parroquial ha continuado impulsando la recuperación de los tres retablos barrocos, las imágenes y las piezas de orfebrería.

La inauguración de la sarga contará con la participación del director xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia, Ángel Miramontes Carballada, que ejercerá como padrino de la nueva obra.

Su incorporación completa ahora el baptisterio y recuerda que la conservación de una iglesia no termina en la restauración de sus muros y bienes artísticos. El patrimonio religioso encuentra su sentido pleno cuando permite comprender la fe para la que fue creado y continúa hablando a las personas de nuestro tiempo.