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Servir al bien común, construir la paz


Mons. Alfonso Carrasco agradeció el servicio de quienes trabajan por la seguridad y recordó que “el bien común y la paz son términos que van muy unidos”.

La Catedral de Lugo acogió este viernes, 2 de octubre, la eucaristía con motivo de la festividad de los Santos Ángeles Custodios, patronos de la Policía Nacional. La celebración estuvo presidida por el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco.

Junto a los agentes y sus familias participaron representantes de las autoridades civiles, de la corporación municipal, de las Fuerzas Armadas y de los diferentes cuerpos de seguridad.

Al comenzar su homilía, el obispo expresó la alegría de recibir en la Catedral al Cuerpo Nacional de Policía y agradeció la presencia de cuantos quisieron acompañarlo en la celebración de sus patronos.

Asegurar y acompañar el camino

A partir de las lecturas de la festividad, Mons. Alfonso Carrasco relacionó la figura del ángel que precede y protege el camino con la misión que desempeñan las fuerzas y cuerpos de seguridad.

“La Policía está ahí, acompañando y asegurando el camino”, señaló. Una presencia que habitualmente se ejerce con sencillez y que permite a la sociedad desarrollar su vida cotidiana con confianza.

El obispo se detuvo también en la pregunta planteada en el Evangelio: “¿Quién es el más grande?”. Frente a la búsqueda de poder o reconocimiento, Jesús propone la actitud de los niños, que viven desde la confianza y no se preguntan continuamente quién ocupa el primer lugar.

Recordó, además, que todos los ciudadanos, aunque desempeñen funciones diferentes dentro de la sociedad, forman parte de una misma comunidad: “Tenemos los mismos derechos, los mismos deberes y las mismas leyes. Somos hermanos”.

Arriesgar la propia vida por los demás

Mons. Alfonso Carrasco recordó especialmente a los agentes fallecidos en acto de servicio y a quienes han arriesgado su vida para proteger o salvar a otras personas.

“Muchas veces lo hicieron luchando por alguien, por salvar a una persona, cuidarla o atenderla; o luchando por todos nosotros, vigilando para que no se cometiera un delito”, afirmó.

El obispo destacó que esa entrega no nace del deseo de sobresalir, sino del compromiso con la verdad, la justicia y el cuidado de los demás: “Lo haces con una entrega personal que no calcula, incluso corriendo graves riesgos”.

Esta disposición expresa, según explicó, una profunda verdad humana: la capacidad de arriesgar lo propio por el bien de una persona que puede ser desconocida, pero que se encuentra en peligro.

“Quien cuida de uno de estos pequeños me recibe a mí, dice el Señor”, recordó. Por eso, el servicio de los cuerpos de seguridad posee una dignidad que la sociedad reconoce y agradece.

El valor del trabajo cotidiano

La entrega de los agentes no se manifiesta únicamente en situaciones excepcionales. El obispo subrayó también la importancia del trabajo diario, con frecuencia discreto y alejado de cualquier reconocimiento público.

“Trabajar por el bien común es discreto. A lo mejor no se ve mucho o la gente no está mirando, pero es trabajar por lo más importante que tenemos, porque en el bien común está el bien de todos”, afirmó.

Ese servicio cotidiano hace posible que las familias vivan sin sufrir agresiones, que las personas puedan trabajar y caminar tranquilamente por las calles y que la convivencia se desarrolle en paz.

“El bien común y la palabra paz son términos que van muy unidos. Esta tarea cotidiana es de inmenso valor”, añadió Mons. Alfonso Carrasco.

Recuerdo y oración

La eucaristía concluyó con una oración especial por los agentes que entregaron su vida en acto de servicio, por los miembros fallecidos de los cuerpos de seguridad y por sus familias.

El obispo pidió también que Dios conserve “lo más valioso, lo más íntimo y lo más grande” de la misión de la Policía Nacional, de los demás cuerpos de seguridad y de las Fuerzas Armadas.

La celebración permitió expresar el agradecimiento de la Iglesia diocesana a quienes sirven a la sociedad desde la protección, la justicia y el cuidado del bien común.