El próximo 24 de octubre, la diócesis de Lugo celebrará una peregrinación en honor a san José María Díaz Sanjurjo, nacido en Suegos (Pol) en 1818. Su historia es la de un joven gallego que dejó su tierra para llevar el Evangelio a Asia, llegó a ser obispo en Vietnam y murió mártir con solo 38 años.
En una pequeña parroquia del municipio lucense de Pol comenzó una vida que terminaría, casi cuatro décadas después, al otro lado del mundo. José María Díaz Sanjurjo nació el 25 de octubre de 1818 en Santa Eulalia de Suegos. Era el mayor de seis hermanos y, siendo todavía un niño, comenzó sus estudios en Lugo.
Pasó por el Seminario de Lugo y la Universidad de Santiago de Compostela, pero su camino tomó una dirección diferente a la que su familia había imaginado para él. Pese a la oposición de su padre, decidió ingresar en la Orden de Predicadores, los dominicos, en 1842.
Una vocación que lo llevó hasta Asia
Ordenado sacerdote en 1844, partió hacia Filipinas, donde ejerció la docencia en la Universidad de Manila. Sin embargo, su deseo era trabajar directamente en las misiones y, en 1845, llegó a Tonkín, territorio que hoy forma parte del norte de Vietnam.
Allí tuvo que aprender una nueva lengua, adaptarse a una cultura muy diferente y acompañar a comunidades cristianas que vivían en circunstancias difíciles. Su actividad misionera incluyó la formación de sacerdotes, la atención a los fieles y la organización de las comunidades.
Con el tiempo fue nombrado obispo y asumió nuevas responsabilidades pastorales en un territorio donde profesar públicamente la fe cristiana podía suponer un grave peligro.
Permaneció junto a los cristianos perseguidos
Durante el siglo XIX, las comunidades católicas de Vietnam sufrieron sucesivas persecuciones. Bajo el gobierno del emperador Tu Duc, la situación se agravó y numerosos misioneros y cristianos vietnamitas fueron detenidos y condenados.
Díaz Sanjurjo continuó desarrollando su ministerio en aquellas circunstancias. Finalmente fue apresado, encarcelado y condenado a muerte.
El 20 de julio de 1857 fue decapitado en Nam Dinh. Tenía 38 años.
Su historia no terminó allí. En 1951 fue beatificado por Pío XII y en 1988 san Juan Pablo II lo canonizó junto con los mártires de Vietnam. Fue el primer lucense canonizado por la Iglesia.
La trayectoria de este santo resulta extraordinaria no solo por la distancia que recorrió desde su aldea natal, sino por una vida dedicada a comunidades de las que terminó formando parte y a las que permaneció fiel incluso durante la persecución.
Una peregrinación a sus orígenes
El sábado 24 de octubre, coincidiendo con las fechas del aniversario de su nacimiento, los fieles tendrán la oportunidad de recordar a san José María Díaz Sanjurjo en su propia tierra.
La jornada comenzará a las 10:30 horas, con la acogida y una oración en los lagos de Teixeiro. A las 11:00 horas se iniciará la peregrinación hacia Suegos, donde se celebrará la eucaristía a las 13:15 horas en la iglesia parroquial.
El encuentro concluirá con una comida de convivencia a las 14:00 horas.
María José Campo
