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Nuevas iniciativas reavivan la fe en la diócesis de Lugo


La diócesis de Lugo sigue abriendo caminos para acercar la fe a jóvenes y adultos a través de propuestas renovadas y cercanas. Entre ellas destacan las cenas Alpha y los retiros de Emaús y Effetá, iniciativas que ya están dando sus primeros frutos y que, según explica el sacerdote Dani Gil, están despertando un notable interés en muchas personas.

“Creo que la necesidad de volver la vista hacia lo trascendente siempre estuvo ahí, pero quizá el mundo tan convulso que vivimos está haciendo que muchas personas vuelvan a mirar hacia los grandes ideales, hacia la fe y hacia el interior de su corazón”, señala.

Gil, sacerdote de Santiago de A Nova e impulsor de estas propuestas en la diócesis, asegura que esta búsqueda se percibe ya en la vida parroquial. “La gente responde con entusiasmo, contamos con muchísima ayuda y el feedback está siendo muy positivo”, afirma.

Cenas Alpha: un espacio de acogida, diálogo y primer anuncio

Una de las iniciativas que arranca con fuerza en Lugo son las cenas Alpha, una propuesta nacida en Londres en los años 70 y extendida hoy por todo el mundo. Según recuerda Dani Gil, por esta experiencia han pasado ya millones de personas y su impacto ha sido muy amplio: desde quienes han redescubierto la fe hasta quienes simplemente han encontrado nuevas amistades y un espacio de escucha.

En Lugo, la propuesta comenzará este fin de semana y se desarrollará durante doce semanas consecutivas. La acogida ha superado las expectativas iniciales: las plazas ya están cubiertas y existe incluso lista de espera.

“Más que preocuparnos por que triunfe, lo que queremos es acercar a la gente a Dios”, resume el sacerdote.

Las cenas Alpha están pensadas como una experiencia de primer anuncio. No se dirigen solo a personas ya vinculadas a la vida de la Iglesia, sino también a quienes están alejados, tienen dudas, han perdido la fe o incluso pertenecen a otras confesiones o religiones.

“Es un espacio de diálogo para todos. Todas las opiniones tienen cabida, siempre que haya respeto mutuo”, explica. En ese sentido, subraya que Alpha no busca ofrecer respuestas cerradas, sino suscitar preguntas que ayuden a cada persona a reflexionar y abrirse a un posible encuentro con Cristo.

Un equipo amplio y comprometido

Junto al interés de los participantes, Dani Gil destaca también la implicación del equipo organizador, formado actualmente por 24 personas.

“Para mí ya es un regalo de Dios que prácticamente todos los que invité a formar parte del equipo hayan dicho que sí”.

El sacerdote pone en valor la entrega de quienes están colaborando en la preparación, la formación y la puesta a punto de todos los detalles: “Es un lujazo tener un equipo así”.

Emaús y Effetá: retiros breves con fuerte impacto interior

Junto a Alpha, otra de las realidades que está despertando interés en la diócesis son los retiros de Emaús y Effetá. Se trata de experiencias intensivas de fin de semana que buscan favorecer la profundización interior, la oración y el encuentro con Dios.

Aunque Dani Gil aún no ha participado personalmente en estos retiros, sí conoce de cerca sus frutos a través de quienes ya los han vivido. “Todas las personas que conozco y que han participado vuelven muy transformadas interiormente, con ganas de vincularse a las parroquias, de servir y de vivir la fe con más profundidad”, asegura.

Effetá está orientado a menores de 30 años, mientras que Emaús se dirige a mayores de esa edad. Existe además una tercera propuesta, Bartimeo, destinada a adolescentes.

Para Gil, se trata de iniciativas “muy transformadoras” que merecería la pena seguir impulsando también en Lugo.

Métodos distintos, mismo objetivo

El sacerdote recordó que estas nuevas propuestas no sustituyen otras realidades ya presentes en la vida de la Iglesia, como Cursillos de Cristiandad, sino que se suman a ellas.

“Los métodos no son un fin en sí mismos. Son un medio para acercarse a Dios y a la Iglesia”, explica. A su juicio, todos son válidos en la medida en que ayuden a ese encuentro y estén contrastados por los frutos que generan.

En esa misma línea, defiende la necesidad de adaptar los lenguajes y las formas de transmisión de la fe a cada tiempo y a cada generación. “Las verdades no cambian, pero la manera de transmitirlas sí, porque el lenguaje ha cambiado y tenemos que cambiar nosotros también”, afirma.

Una experiencia de libertad y puertas abiertas

Dani Gil subraya además que todas estas propuestas se ofrecen desde la libertad. “Todo tiene que ser libre. No perseguimos a nadie. Si alguien viene y deja de venir, le podemos preguntar si está bien, pero no vamos a estar encima”, explica.

El mensaje final es claro: acercarse, probar y dejarse sorprender. “Como mucho, perderían una hora de su tiempo, pero normalmente los que vienen acaban enganchándose”, dice con una sonrisa.