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Lugo acoge una nueva comunidad religiosa


Las hermanas Francisca y Saturnina se incorporan a la vida de la Diócesis con una misión especialmente vinculada a la adoración eucarística en la Catedral y al acompañamiento pastoral.

La Diócesis de Lugo cuenta con una nueva comunidad religiosa. Las hermanas Francisca y Saturnina, pertenecientes a la congregación de las Misioneras Consoladoras de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, han llegado a Lugo para iniciar aquí la primera presencia de la congregación en España.

Su llegada tiene detrás una historia que comenzó lejos de Galicia. En un primer momento, las religiosas tenían previsto establecerse en Madrid, pero distintas dificultades hicieron que aquel proyecto no saliese adelante. Fue entonces cuando el sacerdote José Catanga, que desarrolla su labor pastoral en la Diócesis de Lugo y se encontraba en Angola, conoció su situación y puso a la congregación en contacto con el obispo de Lugo. A partir de ahí comenzó el camino que finalmente las ha traído hasta la Diócesis.

La congregación es de origen angoleño y fue fundada en 1966. Actualmente está presente en distintas diócesis de Angola y cuenta también con comunidades en Italia y Portugal. Lugo se convierte ahora en su primera implantación en territorio español.

Un carisma especialmente eucarístico

El carisma de las Misioneras Consoladoras está profundamente ligado a la Eucaristía. “Nuestro carisma es vivir y dar testimonio del amor del Sagrado Corazón de Jesús”, explica una de las religiosas, una vocación que se concreta especialmente en la reparación y la adoración al Santísimo Sacramento.

Por eso, su presencia en Lugo tiene una particular sintonía con una de las señas de identidad de la Catedral: la exposición permanente del Santísimo Sacramento. Las hermanas se irán incorporando progresivamente a esta realidad y colaborarán también en otras tareas pastorales.

“Venimos para estar ahí y acompañar a los peregrinos que pasan”, explican al hablar de la misión que comienzan ahora en la Catedral.

Ese vínculo con la Eucaristía estuvo ya presente en su primera impresión al llegar a Lugo. Al recordar su entrada en la Catedral, una de ellas reconoce que encontrar el Santísimo expuesto de manera permanente fue algo que la impresionó especialmente: “Con el Santísimo expuesto todo el día, yo me quedé impresionada”.

“La fe es la misma”

Las primeras semanas están siendo también un tiempo de adaptación. El idioma, la cultura, las costumbres e incluso el clima son algunos de los cambios que Francisca y Saturnina están conociendo en esta nueva etapa.

Pero, por encima de las diferencias, hay algo que permanece. “La fe es la misma, pero cómo la expresamos es distinta”, señalan. Al hablar de la experiencia de la Iglesia en África, describen una vivencia “más joven y viva”, más alegre y acompañada también por cantos y movimiento.

Esa riqueza de tradiciones y sensibilidades se incorpora ahora a la vida de la Iglesia en Lugo, con una presencia que quiere estar marcada por la oración, el acompañamiento y el servicio.

Francisca y Saturnina han querido agradecer expresamente la acogida recibida por parte del obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco, y de quienes las están acompañando en estos primeros días, sacerdotes y laicos.

Su manera de resumir esta nueva etapa es sencilla: “Aquí estamos para servir”.