El próximo 26 de abril, IV Domingo de Pascua y domingo del Buen Pastor, la Iglesia celebra de manera conjunta la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, bajo un mismo lema: “Todos oramos por todos”. Esta segunda iniciativa, promovida por Obras Misionales Pontificias, quiere sostener las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que nacen en los Territorios de Misión, para que ninguna se pierda por falta de recursos.
Las llamadas vocaciones nativas son las de jóvenes que, en sus propias Iglesias locales de África, Asia, Oceanía y América, sienten la llamada al sacerdocio o a la vida religiosa. Su formación resulta decisiva para el presente y el futuro de la misión, porque son ellos quienes anuncian el Evangelio en su propia cultura y garantizan el arraigo de la Iglesia en esos territorios.
La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, nació precisamente para apoyar estas vocaciones. Desde hace más de un siglo, la Santa Sede la reconoce como el cauce oficial para ayudar a seminaristas, novicias y formadores en los territorios de misión. Gracias a esta labor, en 2025 se pudo sostener a 90.352 seminaristas y 2.316 formadores en 751 seminarios diocesanos repartidos por distintos continentes.
Desde España, la colaboración también tiene un impacto muy significativo. Según los datos recogidos por Obras Misionales Pontificias, el pasado año desde nuestro país se enviaron 2.064.036,33 euros, con los que se ayudó a 15.549 seminaristas y 329 formadores en 151 diócesis de 21 países. Además, esta Obra Pontificia destinó 537.177 euros al primer año de formación de 2.400 novicias en 19 países de África, Asia y Oceanía.
La Jornada de Vocaciones Nativas invita a toda la Iglesia a implicarse de un modo muy sencillo y profundo: orar y ayudar. Orar por las vocaciones del mundo entero, especialmente por las que nacen en los territorios de misión; y colaborar económicamente para que quienes han sido llamados puedan formarse adecuadamente y perseverar en su respuesta.
Desde la Diócesis de Lugo, nos unimos a esta jornada recordando que la misión es tarea de todos. Apoyar las vocaciones nativas es sembrar esperanza en las Iglesias jóvenes, fortalecer comunidades cristianas y hacer visible la comunión universal de la Iglesia.
María José Campo





