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Escuelas Católicas hace visible su aportación a la educación en Galicia


Más de un millar de educadores y responsables de centros participaron en el encuentro de Escuelas Católicas de Galicia, celebrado bajo el lema «Somos moitos. Somos moito», una jornada que sirvió para visibilizar el peso de la escuela católica en la comunidad autónoma y reflexionar sobre los principales retos de la educación.

En el acto intervinieron el obispo de Lugo y presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, Mons. Alfonso Carrasco Rouco; el secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta, y la presidenta de Escuelas Católicas de Galicia, María Teresa Iglesias, quienes coincidieron en defender la aportación educativa y social de estos centros y la necesidad de garantizar la libertad de elección de las familias.

Una educación que pone a la persona en el centro

Mons. Alfonso Carrasco recordó que la Iglesia ha educado "desde mucho antes de la creación de los sistemas educativos estatales" y afirmó que la principal aportación de la escuela católica sigue siendo una manera de entender la educación en la que la persona ocupa el lugar central.

El obispo señaló que la tradición educativa de la Iglesia nació para responder a las necesidades de niños y jóvenes, especialmente de quienes más lo necesitaban, y defendió que esa inspiración continúa plenamente vigente en una sociedad marcada por la digitalización y el riesgo de convertir la educación en un instrumento al servicio de intereses ideológicos o meramente técnicos.

Para el presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, uno de los grandes desafíos consiste en mantener viva la identidad propia de los centros y, al mismo tiempo, lograr que las administraciones garanticen unas condiciones que permitan su continuidad dentro del sistema educativo en igualdad de derechos.

Una de cada cuatro plazas educativas

Pedro Huerta explicó que Escuelas Católicas constituye la mayor organización de centros educativos de ideario católico de España y representa casi el 26 % del sistema educativo español, una cifra similar a la de Galicia.

La red integra colegios, centros de Educación Especial, escuelas infantiles, residencias y otras instituciones educativas cuyo proyecto se inspira en el Evangelio. Según destacó, su objetivo no es únicamente transmitir conocimientos, sino formar personas comprometidas con la sociedad desde valores como la solidaridad, la acogida, el diálogo y el servicio.

Huerta advirtió también de algunos de los principales retos de futuro: el descenso de la natalidad, la actualización pedagógica ante la inteligencia artificial, el mantenimiento de la identidad propia de los centros y una financiación suficiente que garantice la libertad de enseñanza.

112 colegios y más de 60.000 alumnos en Galicia

Por su parte, la presidenta de Escuelas Católicas de Galicia, María Teresa Iglesias, explicó que el encuentro nació con el propósito de hacer visible la contribución de la escuela católica a la sociedad gallega.

Actualmente, la organización agrupa 112 colegios, que escolarizan a más de 60.000 alumnos y dan empleo a más de 6.000 trabajadores. La escuela católica concertada representa cerca del 30 % del alumnado escolarizado en Galicia, convirtiéndose en una de las principales redes educativas de la comunidad. Además, más del 80 % de los cargos directivos de Escuelas Católicas Galicia están desempeñados por mujeres.

Iglesias subrayó que estos centros están presentes en todo tipo de realidades sociales y mantienen un compromiso especial con la inclusión, la atención al alumnado con necesidades educativas especiales y el acompañamiento integral de las familias. También recordó que muchas congregaciones religiosas fueron pioneras en la educación de las mujeres y en la promoción de los colectivos más vulnerables, un carisma que continúa inspirando hoy su labor educativa.

El lema «Somos moitos. Somos moito», concluyó, quiere expresar no solo el número de personas que forman parte de la escuela católica, sino también la importancia del servicio educativo y social que presta diariamente a la sociedad gallega.