El coro titular de la Catedral de Lugo inicia una nueva etapa bajo la dirección de Baruk Domínguez. Su primera gran cita litúrgica será la solemnidad de San Froilán, el 5 de octubre.
El Orfeón Lucense comienza una nueva temporada marcada por la incorporación de Baruk Domínguez como director y por el reencuentro con una de sus celebraciones más significativas: la solemnidad de San Froilán, patrono de la ciudad y de la Diócesis de Lugo.
El coro titular de la Catedral acompaña cada año la eucaristía solemne del 5 de octubre. En esta ocasión, la celebración supondrá también el estreno de su nuevo director al frente de la agrupación.
“No lleva más que cuatro o cinco ensayos al frente del coro, pero ya han servido para que exista una conexión entre el director y los cantores”, explica el vicepresidente del Orfeón Lucense, Ricardo Coria. “Estamos felices por esta nueva incorporación”.
Antes de la celebración en la Catedral, el Orfeón participará el 4 de octubre en el Festival Coral de San Froilán, donde interpretará tres composiciones, dos de ellas con arreglos del propio Baruk Domínguez.
Una misa muy vinculada a Lugo
La solemnidad de San Froilán permite al Orfeón regresar cada año a la obra de José Castiñeira Pardo, sacerdote, musicólogo, maestro de capilla de la Catedral e impulsor de la refundación de la agrupación.
Durante la celebración, el coro interpretará composiciones estrechamente vinculadas a la tradición musical de la Catedral y a la memoria de Castiñeira, entre ellas su Misa Gallega y el Himno a San Froilán.
“Es una misa entrañable y muy nuestra”, resume Ricardo Coria. En ella se unen la celebración del patrono, la historia musical de la Catedral y el recuerdo de quien continúa siendo uno de los principales referentes del Orfeón.
El presidente de la agrupación, Xulio Xiz, define a Castiñeira como “nuestra historia y nuestro referente”. Recuerda que fue canónigo y responsable de la música de la Catedral, además de profesor de varias generaciones de lucenses.
“La música en Lugo le debe muchísimo”, afirma. Castiñeira reunió diferentes formaciones corales y refundó en los años ochenta el Orfeón Lucense, recuperando el nombre y la memoria de la agrupación nacida a finales del siglo XIX con Juan Montes.
Un nuevo director y una nueva sonoridad
El Orfeón está formado actualmente por unas cuarenta voces, distribuidas entre sopranos, contraltos, tenores y bajos. Con la llegada de Baruk Domínguez comienza también una nueva etapa artística.
Ricardo Coria explica que la función del director va mucho más allá de marcar el ritmo: “Los directores incorporan su personalidad y sus conocimientos. A veces modifican el tono de las obras, introducen arreglos y hacen que composiciones muy conocidas puedan escucharse de una manera nueva”.
Esa relación entre director y cantores será una de las claves del nuevo curso. “El pentagrama no lo cuenta todo”, señala Coria. El director pide a los integrantes del coro que levanten la mirada del papel y sigan la música a través de sus indicaciones.
La música al servicio de la liturgia
Como coro titular de la Catedral de Lugo, el Orfeón participa a lo largo del año en alrededor de veinte celebraciones litúrgicas. Su calendario se completa con festivales, conciertos, encuentros corales y otras actuaciones, hasta alcanzar unas treinta y cinco citas por temporada.
Entre sus próximos compromisos figura la misa en memoria de José Castiñeira, que se celebrará a finales de octubre y precederá a la entrega del III Premio José Castiñeira de Humanidades.
Esta doble vertiente, litúrgica y cultural, define la identidad de una agrupación que conserva y mantiene vivo un patrimonio musical estrechamente unido a la historia de la Catedral y de la ciudad de Lugo.
María José Campo



