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El canónigo que ayudó a transformar la Catedral de Lugo


​​​​​​​Antonio Cosentino de Tejada participó en algunas de las grandes reformas de la Catedral durante el siglo XVIII. Una investigación de Marcos Calles recupera la historia de este personaje, vinculado también a la reconstrucción de la iglesia de San Julián de Freixo, en A Fonsagrada.

La fachada principal de la Catedral de Lugo, la capilla mayor y el antiguo retablo renacentista que hoy se encuentra repartido entre los dos extremos del crucero tienen algo en común. Detrás de las decisiones que hicieron posibles estas transformaciones aparece un nombre poco conocido: Antonio Cosentino de Tejada.

Fue canónigo de la Catedral y arcediano de Neira durante la segunda mitad del siglo XVIII, una etapa en la que el templo experimentó algunas de las reformas más importantes de su historia.

Su nombre vuelve a cobrar actualidad con motivo de las Jornadas Europeas del Patrimonio 2026, que incluyen una visita a la iglesia de San Julián de Freixo, en A Fonsagrada, cuya reconstrucción promovió y financió.

¿Quién fue Antonio Cosentino de Tejada?

El historiador Marcos G. Calles, director del Museo Diocesano Catedralicio de Lugo, ha estudiado su trayectoria en una investigación publicada en 2022 en la revista Huarte de San Juan. Geografía e Historia. El trabajo, basado en documentación del Archivo de la Catedral y del Archivo Histórico Provincial de Lugo, permite reconstruir la intervención del canónigo en algunas de las obras que configuraron el aspecto actual del edificio.

Una Catedral que necesitaba grandes reformas

Cuando Cosentino de Tejada se incorporó al Cabildo en 1759, la Catedral atravesaba una situación complicada.

Algunas partes del edificio presentaban importantes problemas estructurales, agravados por los efectos del terremoto de Lisboa de 1755. La fachada principal y la capilla mayor necesitaban intervenciones urgentes, pero los recursos económicos eran insuficientes.

La preocupación venía de décadas atrás. Ya en 1726, el obispo Manuel Santa María Salazar había advertido del riesgo de ruina que presentaba la fachada y de los daños existentes en otras zonas del templo.

Cosentino de Tejada participó activamente en las gestiones para acometer la reforma de la capilla mayor, desarrollada entre 1764 y 1768. Intervino en la búsqueda de financiación, en la elección de maestros y en distintas decisiones relacionadas con los trabajos.

Sus gestiones llegaron incluso hasta la Corte de Carlos III, en Madrid, donde consiguió apoyos para afrontar unas obras que exigían importantes recursos económicos.

El destino de un retablo de más de dos siglos

Otra de las intervenciones en las que participó el canónigo fue el traslado del antiguo retablo mayor, realizado por Cornielles de Holanda y terminado en 1538.

La reforma de la capilla mayor contemplaba sustituirlo por un tabernáculo de mármol. Esto obligó a decidir qué hacer con una obra que llevaba más de dos siglos presidiendo el principal espacio litúrgico de la Catedral.

En lugar de desaparecer, las escenas del retablo fueron distribuidas en los dos extremos del crucero, donde todavía pueden contemplarse.

En febrero de 1767, Cosentino de Tejada intervino como delegado del Cabildo en el acuerdo con los artistas encargados de realizar aquella nueva disposición.

La reorganización no fue simplemente un traslado de piezas. Las escenas se distribuyeron siguiendo un programa iconográfico que permitió dar una nueva lectura al conjunto.

Así, una de las obras más destacadas del Renacimiento en la Catedral de Lugo encontró una nueva ubicación, que ha llegado hasta nuestros días.

La fachada que cambió la imagen de Lugo

La intervención más visible de Cosentino de Tejada estuvo relacionada con la construcción de la nueva fachada principal de la Catedral, conocida como fachada del Buen Jesús.

El proyecto definitivo, elaborado por Julián Sánchez Bort, fue elegido en 1769 tras diversas gestiones en las que participó directamente el arcediano de Neira.

El Cabildo le confió la responsabilidad de aquella obra, que suponía una transformación considerable del edificio.

Sin embargo, la construcción estuvo marcada por las dificultades económicas. La falta de recursos obligó a interrumpir los trabajos durante años y a buscar nuevas soluciones para completar el templo.

La intervención de otros maestros, entre ellos Miguel Ferro Caaveiro, permitió continuar las obras y avanzar hacia el cierre de la fachada.

Las dos torres que hoy coronan el edificio se completaron posteriormente, a finales del siglo XIX, siguiendo diseños de Nemesio Cobreros inspirados en el proyecto de Sánchez Bort.

Pese a las modificaciones realizadas a lo largo del tiempo, la fachada conserva buena parte del planteamiento arquitectónico impulsado en tiempos de Cosentino de Tejada.

El canónigo también participó en las gestiones relacionadas con la construcción del atrio principal, otro de los elementos que caracterizan la imagen de la Catedral y su relación con el espacio urbano.

Su testamento revela otra historia

La influencia de Cosentino de Tejada no se limitó a las obras de la Catedral.

En su investigación, Marcos Calles recoge un documento especialmente interesante: las disposiciones testamentarias del canónigo, fallecido en 1794, conservadas gracias a una comunicación que su hermana, Josefa Cosentino de Tejada, remitió al Cabildo.

En ese documento aparece mencionada expresamente la iglesia de San Julián de Freixo, en A Fonsagrada, a cuya reconstrucción había destinado importantes cantidades de dinero.

El propio canónigo consideraba que todavía serían necesarias nuevas aportaciones para completar aquella obra.

Esta referencia permite conocer otra faceta de su actividad como promotor y benefactor, vinculada a una pequeña comunidad rural de la diócesis.

La iglesia de San Julián de Freixo fue reconstruida desde sus cimientos en el siglo XVIII gracias a su iniciativa y financiación. Sin embargo, hasta ahora no contaba con un estudio histórico individualizado que permitiese conocer en profundidad la envergadura de aquella intervención.

Una nueva investigación, cuyos resultados se publicarán próximamente, permitirá completar esta parte de su trayectoria.

Una historia que continúa en San Julián de Freixo

La relación entre la Catedral de Lugo y la iglesia de San Julián de Freixo será precisamente uno de los aspectos que podrán descubrirse durante las Jornadas Europeas del Patrimonio.

El próximo viernes 30 de octubre, la Diócesis de Lugo organiza una visita comentada a este templo de A Fonsagrada, en la que se darán a conocer detalles de la investigación sobre su reconstrucción.

La actividad permitirá acercarse a un capítulo menos conocido de la historia diocesana y comprender cómo un mismo personaje estuvo relacionado con algunas de las grandes transformaciones arquitectónicas de la Catedral y con la reconstrucción de una iglesia rural.

La trayectoria de Antonio Cosentino de Tejada recuerda que, detrás de los edificios que hoy conocemos, hubo personas que impulsaron proyectos, buscaron financiación y tomaron decisiones que dejaron una huella duradera en su historia.

Más información: Una visita para descubrir la historia de San Julián de Freixo.