La Catedral de Lugo acogió en la tarde de este Jueves Santo la celebración de la Eucaristía de la Cena del Señor, inicio del Triduo Pascual, presidida por el obispo de la diócesis y con la participación de numerosos fieles.
En esta celebración, la Iglesia hace memoria de la Última Cena de Jesucristo, en la que el Señor anticipa su entrega en la cruz y su resurrección, instituyendo la Eucaristía y el sacerdocio.
El amor llevado hasta el extremo
En su homilía, el obispo centró su reflexión en el significado de la Última Cena como expresión plena de la misión de Cristo: “Nos ha amado hasta el extremo, no nos dejará atrás o abandonados; nos asegura la comunión, la participación con Él para siempre”
Recordó que en este misterio se manifiesta el amor de Dios, que en Jesucristo se hace uno de nosotros para reconciliarnos y conducirnos a la vida plena.
La Eucaristía, centro de la fe cristiana
El obispo subrayó que la Eucaristía es el corazón de la vida cristiana, donde Cristo se entrega y permanece con su Iglesia: “Aquí está el centro de nuestra fe cristiana: unirnos a Él”
Una llamada a vivir desde la comunión con Cristo, participando de su vida y de su entrega.
El lavatorio de los pies: el camino del servicio
La homilía destacó también el gesto del lavatorio de los pies como signo de la forma en que Cristo salva: “Esta es la forma en que tenemos parte con Él”
Un camino de humildad, entrega y servicio que los cristianos están llamados a vivir en su vida cotidiana.
Una esperanza que no defrauda
El obispo recordó que la entrega de Cristo es fuente de esperanza incluso en medio de las dificultades del mundo: “No desesperamos nunca, ni de nosotros mismos ni de nuestro mundo”
Y animó a vivir desde la caridad, como inicio de un mundo nuevo nacido del amor de Dios.
Llamados a hacer memoria viva de Cristo
En la parte final de la homilía, el obispo invitó a los fieles a permanecer unidos a Cristo a través de la Eucaristía: “Cumplamos su mandato; hagamos memoria de Él en el sacramento de la Eucaristía”
Asimismo, pidió oración por los sacerdotes, llamados a hacer presente este misterio en la vida de la Iglesia.
Una tradición única en Lugo
Tras la celebración, tuvo lugar la procesión de la Santa Cena, organizada por la Confraría Sacramental da Santa Cea do Señor, prolongando por las calles de Lugo el clima de oración y recogimiento propio de esta jornada.
La ciudad conserva además un rasgo singular que distingue su Semana Santa: el privilegio de sacar el Santísimo Sacramento en procesión por las calles antes de la reserva, una tradición excepcional vinculada a la histórica devoción eucarística de la Catedral de Lugo.
Este hecho convierte la procesión en un momento especialmente significativo, en el que el propio Señor recorre la ciudad, haciendo visible la fe del pueblo de Lugo.
María José Campo


























































































