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Lugo consolida un camino de vocaciones sacerdotales


La ordenación sacerdotal celebrada este domingo en la Catedral de Lugo, en la que han sido ordenados Jesús Ángel González Beltrán y Salomón Andrés Nakhal Akel, se enmarca en un camino vocacional que ha continuado en la diócesis a lo largo de los últimos años.

Lejos de ser un hecho aislado, esta celebración forma parte de una realidad viva en la Iglesia lucense, que ha ido acogiendo nuevas ordenaciones sacerdotales en el último lustro, con vocaciones procedentes tanto de la propia diócesis como de otros lugares.

Un camino que se mantiene en el tiempo

Desde el año 2020, la diócesis de Lugo ha ido incorporando nuevos sacerdotes que hoy desarrollan su ministerio en parroquias y comunidades.

En 2020 fueron ordenados Alejandro Asorey Novoa, natural de Lalín, y Carlos Jesús Sánchez Márquez, de Lugo.
Un año después, en 2021, recibieron la ordenación Guillermo Carrillo Vargas, procedente de Costa Rica, y Rubén Ponce Díaz, de Ferrol.

Tras el paréntesis de la pandemia, en 2023 fue ordenado Ignacio Felpeto Criado, también de Lugo, y en 2024 Santiago Lillo Ortiz, originario de Vigo.

La celebración de este año incorpora a Jesús Ángel González Beltrán y Salomón Andrés Nakhal Akel, ambos de Venezuela, que han realizado su proceso formativo en la diócesis.

Una vocación que se cultiva

Cada una de estas ordenaciones es fruto de un proceso largo de discernimiento, formación y acompañamiento, en el que intervienen no solo los seminarios, sino también las familias, las comunidades parroquiales y toda la Iglesia diocesana.

En Lugo, esta tarea se realiza a través de sus dos seminarios: el Seminario Diocesano y el Seminario Misionero Diocesano Redemptoris Mater, que colaboran en la formación de los futuros sacerdotes desde sus respectivos carismas.

Ambos contribuyen, desde su identidad propia, a preparar presbíteros al servicio de la Iglesia diocesana y de la misión.