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La Palabra que da vida: VII Domingo de la Palabra de Dios


La Iglesia celebra el próximo 25 de enero de 2026 el VII Domingo de la Palabra de Dios, una jornada que invita a redescubrir el valor del Evangelio como guía para la vida personal y comunitaria. Bajo el lema «La palabra de Cristo habite en vosotros» (Col 3,16), esta celebración quiere recordar que la Biblia no es solo un libro antiguo, sino una palabra viva, capaz de iluminar la vida cotidiana y dar esperanza.

El lema de este año ha sido elegido por el Dicasterio para la Evangelización y pone el acento en algo muy concreto: no basta con escuchar o leer la Palabra de Dios de manera ocasional, sino que está llamada a formar parte de la vida, a “habitar” en las personas y en las comunidades cristianas.

Una palabra que transforma por dentro

En la presentación de esta Jornada, Mons. Rino Fisichella, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, explica que san Pablo no propone una simple recomendación moral. Cuando escribe “que la palabra de Cristo habite en vosotros”, está hablando de una forma nueva de vivir. La Palabra de Dios, señala, debe echar raíces, modelar los pensamientos, orientar los deseos y dar coherencia al testimonio cristiano.

Según Mons. Fisichella, esta invitación cobra un significado especial después del Año Santo, como una herencia espiritual para toda la Iglesia: volver al centro del Evangelio, porque toda renovación auténtica nace de la escucha sincera de la Palabra. Acogerla es dejarse acompañar por Cristo, que no engaña y ofrece vida y esperanza.

Del corazón a la vida

El Domingo de la Palabra de Dios recuerda que la fe no se reduce a ritos o costumbres, sino que se alimenta del encuentro con la Palabra. Cuando se le da espacio, cada persona puede descubrir que el Evangelio actúa como una semilla que, con el tiempo, germina y da fruto.

Además, escuchar la Palabra impulsa a compartirla. Como recuerda el Evangelio, “la boca habla de lo que está lleno el corazón”. El anuncio cristiano no nace de la obligación, sino de una experiencia viva que transforma por dentro.

Una fecha con fuerte significado

Este año, la celebración del Domingo de la Palabra de Dios coincide con la fiesta de la Conversión de san Pablo, que pone fin a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. No es una coincidencia menor: la Palabra que Cristo dirigió a Pablo en el camino de Damasco cambió radicalmente su vida y lo convirtió en uno de los grandes anunciadores del Evangelio.

Hoy, esa misma Palabra sigue llamando a llegar “hasta los confines de la tierra”, comenzando por el corazón de cada creyente.

Una iniciativa del papa Francisco

El Domingo de la Palabra de Dios fue instituido por el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019, mediante la carta apostólica Aperuit illis. Su objetivo es promover la lectura, la reflexión y la difusión de la Sagrada Escritura en la vida diaria de la Iglesia y en la pastoral ordinaria.

Con esta jornada, el Papa quiso invitar a toda la comunidad cristiana a dedicar un domingo completo a la Palabra de Dios, para descubrir “la riqueza inagotable que nace del diálogo constante de Dios con su pueblo”.

En definitiva, el Domingo de la Palabra de Dios es una llamada sencilla y profunda: escuchar, acoger y vivir el Evangelio, dejando que la Palabra de Cristo siga hablando hoy a través de la vida de cada persona.