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La Diócesis de Lugo se suma a la Jornada por la Vida 2026


La Diócesis de Lugo se une a la Jornada por la Vida 2026, promovida por la Conferencia Episcopal Española bajo el lema “La vida, un don inviolable”, con la iniciativa “Luces por la Vida”, un encuentro abierto a todos los fieles y a la sociedad lucense.

La cita tuvo lugar el viernes 20 de marzo en un gesto sencillo pero significativo: encender una luz como signo de compromiso con la defensa y dignidad de toda vida humana.

Una llamada a cuidar toda vida

La Jornada por la Vida invita cada año a reconocer, proteger y promover la vida humana en todas sus etapas, fomentando una cultura del cuidado, la acogida y la responsabilidad compartida.

En este contexto, en el que surgen debates sociales y legislativos que afectan directamente al valor de la vida humana, la Iglesia propone una reflexión profunda sobre su dignidad y sobre los fundamentos éticos que sostienen la convivencia.

 Libertad, verdad y conciencia

En este sentido, el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco Rouco, reflexiona sobre la relación entre libertad, verdad y conciencia: “La percepción del bien y del mal está en la raíz de tu libertad, porque la libertad es la capacidad que tenemos de darle forma a la vida nosotros”.

El obispo advierte de que una libertad desligada de la verdad debilita también el fundamento de la vida social, e invita a mirar la realidad con atención y responsabilidad: “Tienes que mirar las cosas, tienes que estar atento a la realidad, tienes que estar atento a las personas”.

Mirar la realidad con profundidad

Mons. Alfonso Carrasco subraya que, ante cuestiones de tanta trascendencia humana y social, no basta con dejarse llevar por mensajes simplificados, reacciones inmediatas o planteamientos parciales. A su juicio, la dignidad de la persona y el ejercicio auténtico de la libertad exigen una mirada más honda, capaz de afrontar la realidad en toda su verdad.

Por eso insiste en la necesidad de educar la conciencia desde la reflexión y la atención a los hechos, evitando que el juicio moral quede reducido a impresiones, emociones o consignas externas. Como él mismo afirma: “Tienes que pensar… la conciencia, sin pensar, se adormece”.

Para la vida personal y para la convivencia social.

Desde esta perspectiva, el obispo de Lugo recuerda que el debate sobre el aborto no puede abordarse al margen de su realidad más profunda: la existencia de una vida humana en sus comienzos, una vida real y concreta, aunque se encuentre en una etapa inicial de desarrollo.

Lejos de situar la reflexión en categorías abstractas, Mons. Carrasco invita a contemplar directamente aquello de lo que se está hablando: un ser humano que inicia su existencia y cuyo derecho a vivir no depende de su grado de desarrollo, de su fragilidad ni de las circunstancias que lo rodean. En este sentido, insiste en que el centro de la cuestión no debe desplazarse ni diluirse: “Yo estoy hablando del derecho a la vida de un ser humano que está en las primeras etapas de su existencia”.

Su llamada es, por tanto, a mirar esta realidad con honestidad intelectual y responsabilidad moral, reconociendo su profunda interpelación a la conciencia.

Una responsabilidad que interpela a todos

Desde la perspectiva de la Iglesia, defender la vida no es solo una cuestión doctrinal, sino también una responsabilidad social: proteger a quienes no pueden defenderse y promover una cultura que reconozca el valor de toda vida humana.