La Catedral de Lugo acogió hoy la celebración de la Santa Misa con motivo del encuentro del movimiento Vida Ascendente, que reunió a numerosos fieles comprometidos en este camino de fe y esperanza.
La Eucaristía estuvo presidida por el obispo, quien quiso comenzar su homilía expresando su felicitación a los participantes por formar parte de este movimiento, destacando que supone una manera concreta y providencial de cuidar la fe en el camino de la vida.
Mons. Alfonso Carrasco subrayó el valor de este método de Vida Ascendente, centrado en la escucha de la Palabra de Dios y en el compartir comunitario, como un medio para comprender mejor el Evangelio y fortalecer la unidad y la amistad entre los miembros.
En su reflexión, el obispo comparó la fe con la semilla del Reino de los cielos: una semilla pequeña, pero llena de vida, que crece con el tiempo gracias a la acción de Dios. Invitó a confiar en el Señor, recordando que no somos nosotros quienes generamos esa vida interior, sino que es Dios quien la siembra en el corazón.
Asimismo, animó a vivir según la voluntad del Padre, una voluntad marcada por el amor y la misericordia, que no viene a condenar sino a salvar. En este sentido, señaló que encuentros como los de Vida Ascendente ayudan a mantener viva la esperanza y a dar testimonio cristiano en el mundo actual.
Finalmente, exhortó a los fieles a cuidar el corazón, la fe y los encuentros compartidos, para que, desde la alegría y la confianza en Dios, puedan ser una verdadera ayuda para sus familias y para todos los hermanos.
María José Campo














