La parroquia de San Francisco Javier (Lugo) acogió un encuentro de sensibilización con Manos Unidas dentro de una tarde de convivencia y compromiso solidario. La jornada se articuló en tres momentos: el coloquio “Combatir el hambre para alcanzar la paz”, a cargo de Marie Claire Silatchom, misionera dominica del Rosario; la Eucaristía, presidida por el Obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco; y, una cena solidaria en el salón parroquial.
En el coloquio, la misionera ofreció un testimonio intenso y cercano en el que puso rostro a la pobreza estructural, al hambre y a la falta de acceso a la sanidad y la educación en África. El encuentro contó también con la intervención de Josefina Varela, presidenta de Manos Unidas Lugo, que explicó el trabajo y el compromiso de esta ONG de la Iglesia católica.

“En el hospital hay que pagar hasta para que te tomen la temperatura”
Durante su intervención, la hermana Marie Claire relató con crudeza la realidad sanitaria que viven miles de familias en Camerún y en otros países del África subsahariana. Explicó cómo muchas personas no pueden acudir al hospital porque no tienen dinero ni siquiera para comprar un termómetro, pagar una analítica o adquirir los medicamentos básicos.
“Llegan niños convulsionando, con fiebre muy alta, y no tienen ni cinco francos”, relató. Ante esta situación, muchas familias recurren a la compra de medicamentos en mercados informales, a menudo caducados y sin control, lo que agrava las enfermedades y provoca resistencias a los tratamientos.

De la nada a un hospital que salva vidas
La misionera compartió cómo, gracias al apoyo de Manos Unidas, fue posible pasar de no tener absolutamente nada a contar con un hospital completo, con maternidad, quirófano, laboratorio y equipamiento básico. Un proyecto que comenzó con un pequeño centro de salud y que fue creciendo paso a paso, siempre bajo la exigencia de transparencia y seguimiento que caracteriza a la ONG.
Entre los ejemplos más impactantes, destacó el nacimiento de cuatrillizos que lograron sobrevivir gracias a la atención hospitalaria, en contraste con otros casos similares en hospitales estatales donde los bebés no salieron adelante por falta de medios.
También subrayó avances fundamentales como la esterilización del material sanitario, la compra de un generador eléctrico para poder operar sin riesgo y la mejora en el acceso al agua, uno de los grandes desafíos aún pendientes.

Educación, dignidad y lucha contra la violencia estructural
Más allá de la sanidad, Marie Claire insistió en que el hambre y la pobreza no son solo falta de alimentos, sino también hambre de educación, de derechos y de futuro. Denunció situaciones de violencia estructural que afectan especialmente a niños, mujeres y personas con discapacidad.
Relató cómo muchos niños no pueden ir a la escuela o estudian sentados en troncos, cómo la falta de alfabetización los hace vulnerables al engaño y a la explotación, y cómo en algunas culturas los niños con discapacidad son rechazados por considerarlos una carga.
Gracias a los proyectos apoyados por Manos Unidas, se han podido construir escuelas, impulsar centros de formación, apoyar a mujeres con máquinas de coser y ofrecer alternativas educativas que devuelven la dignidad y la esperanza a comunidades enteras.
“Una sola mano no puede atar un paquete”, recordó la misionera, citando un proverbio de su tierra, para subrayar la importancia del trabajo conjunto.

“Declarar la guerra al hambre es construir la paz”
Por su parte, Josefina, presidenta de Manos Unidas Lugo, explicó brevemente qué es y cómo trabaja Manos Unidas: una ONG de la Iglesia católica fundada en 1959, formada mayoritariamente por voluntarios y que financia proyectos solicitados por socios locales en África, Asia y América Latina.
Recordó que Manos Unidas no impone proyectos, sino que acompaña iniciativas nacidas de las propias comunidades, con rigurosos controles y evaluaciones. En 2024, la ONG financió 575 proyectos en 53 países.
Josefina vinculó el lema de la campaña, “Declara la guerra al hambre”, con la doctrina social de la Iglesia, citando a san Pablo VI: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”, y a Benedicto XVI: “Combatir la pobreza es construir la paz”.

Llamada al compromiso y al voluntariado
La presidenta de Manos Unidas Lugo concluyó su intervención con una llamada clara al compromiso, especialmente al voluntariado.
“Vale la pena”, aseguró, “porque aunque sea un poco, ese poco puede significar que alguien coma, que tenga un hospital o que un niño pueda ir a la escuela”.
La jornada se completó con la Eucaristía presidida por Mons. Alfonso Carrasco y una cena solidaria en el salón parroquial, como gesto concreto de apoyo a la misión de Manos Unidas.
María José Campo








