La Iglesia celebra este domingo 18 de octubre el centenario del Domund bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión». Cien años después de su institución, la jornada recuerda el compromiso de toda la Iglesia con la evangelización y refleja una realidad cada vez más presente en nuestras parroquias: las comunidades que durante generaciones recibieron misioneros envían hoy sacerdotes y religiosas para colaborar en la vida de otras diócesis, entre ellas la de Lugo.
En 1926, el papa Pío XI instituyó el Domingo Mundial de las Misiones para que todos los católicos participasen, mediante la oración y la colaboración económica, en el sostenimiento de las Iglesias de los territorios de misión.
Desde entonces, el Domund ha contribuido al crecimiento de numerosas comunidades cristianas, especialmente en África, Asia y América. En estos cien años, el número de católicos en los territorios de misión ha pasado de unos 9,6 millones a cerca de 347 millones. Actualmente existen 1.133 territorios de misión repartidos en 138 países.
Detrás de estas cifras hay una historia de evangelización, formación de sacerdotes y catequistas, creación de comunidades y desarrollo de instituciones educativas y asistenciales. También una transformación profunda: muchas de aquellas Iglesias que comenzaron recibiendo misioneros cuentan hoy con vocaciones propias y participan activamente en la misión universal.
De Lugo al mundo y del mundo a Lugo
La Diócesis de Lugo ha formado parte de esta historia a través de generaciones de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que han dedicado su vida a la misión. Según los últimos datos diocesanos, correspondientes a 2025, Lugo cuenta con 60 misioneros.
Pero esa relación con la Iglesia universal no tiene una sola dirección. Hoy también llegan a nuestra diócesis sacerdotes y religiosas procedentes de países que tradicionalmente fueron territorios de misión y que ahora comparten sus vocaciones y su experiencia con las comunidades cristianas europeas.
Esta realidad se hace visible en distintas parroquias de Lugo, donde sacerdotes llegados de otros continentes colaboran en la atención pastoral de los fieles.
Entre las comunidades misioneras presentes en la diócesis se encuentran los combonianos, que desde hace más de una década desarrollan su labor en la zona de Palas de Rei. Actualmente, tres sacerdotes de esta congregación atienden 25 parroquias y acompañan también a los peregrinos que recorren el Camino de Santiago.
Un ejemplo especialmente reciente es la llegada de las hermanas Francisca y Saturnina, pertenecientes a las Misioneras Consoladoras de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. La congregación nació en Angola y ha establecido en Lugo su primera comunidad en España, vinculada a la vida de oración y al acompañamiento pastoral en la Catedral.
Su presencia ilustra un cambio significativo en la vida de la Iglesia. Las comunidades que un día fueron destinatarias de la labor evangelizadora de misioneros llegados de Europa contribuyen ahora, con sus propios sacerdotes y religiosos, a la vida de otras Iglesias.
No se trata de que haya desaparecido la necesidad de misioneros en aquellos países, sino de una Iglesia cada vez más consciente de que la misión es una responsabilidad compartida, en la que todos tienen algo que recibir y algo que aportar.
Cien años de solidaridad con las misiones
Aunque muchas Iglesias jóvenes han crecido y desarrollado sus propias estructuras, todavía necesitan apoyo para sostener su actividad pastoral, educativa y asistencial.
En los territorios de misión, la Iglesia mantiene más de 124.000 escuelas y 26.000 instituciones sociales, entre hospitales, orfanatos y otros centros de atención.
El Domund constituye una de las principales fuentes de financiación para estas comunidades. Las aportaciones recogidas en todo el mundo se integran en el Fondo Universal de Solidaridad, administrado por Obras Misionales Pontificias, que distribuye las ayudas entre los territorios de misión.
Estos recursos permiten afrontar los gastos cotidianos de las diócesis y desarrollar proyectos como la construcción de parroquias, la formación de catequistas, el sostenimiento de seminarios o la adquisición de medios de transporte para llegar a las comunidades más alejadas.
En 2025, España destinó 10,7 millones de euros a las misiones, que contribuyeron al sostenimiento de 173 diócesis en 22 países. España es el segundo país que más aporta a este fondo, después de Estados Unidos.
"Uno en Cristo, unidos en la misión"
El lema elegido por el papa León XIV para el Domund 2026 recuerda que todos los bautizados participan de una misma misión, aunque lo hagan desde lugares, culturas y vocaciones diferentes.
La campaña de este año muestra precisamente esa diversidad a través del testimonio de distintas comunidades misioneras que trabajan en Lomé, capital de Togo, donde congregaciones y movimientos eclesiales desarrollan su labor desde diferentes carismas.
El Domund es también una invitación a reconocer que la misión no depende únicamente de quienes parten hacia otros países. Se sostiene igualmente con la oración, la colaboración de los fieles y la vida cotidiana de las comunidades cristianas.
En este centenario, la Diócesis de Lugo se une a la Jornada Mundial de las Misiones, recordando tanto a quienes han salido de nuestra tierra para anunciar el Evangelio como a quienes han llegado desde otros lugares para compartir la fe y colaborar en la vida de nuestras parroquias.
La celebración del próximo domingo, 18 de octubre, será una nueva ocasión para participar en esta misión común mediante la oración y los donativos destinados al sostenimiento de las Iglesias que más lo necesitan.
Más información:www.domund.es
María José Campo



