El obispo de Lugo presidió la eucaristía solemne en honor a la patrona, que reunió a la comunidad parroquial y concluyó con la tradicional procesión por las calles de la localidad.
La iglesia parroquial de Lalín acogió este domingo, 20 de septiembre, la celebración solemne en honor a la Virgen de los Dolores, patrona de la parroquia y de la localidad. La eucaristía estuvo presidida por el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco, y contó con la participación de la Coral Polifónica de Lalín.
Durante la celebración, el alcalde, José Crespo, realizó la tradicional ofrenda a la Virgen en nombre del pueblo de Lalín. Tras la misa, la imagen de la patrona salió en procesión, acompañada por numerosos fieles y por la Banda de Música de Lalín.
Una tradición que permanece
En la ofrenda se recordó a las generaciones que han mantenido viva esta celebración y se presentó a Lalín como una comunidad en la que confluyen caminos, personas, tradición y futuro.
“Cambian as xeracións, cambian os tempos, pasan as persoas e cambia o mundo, e as cousas que de verdade importan permanecen”, afirmó José Crespo.
La intervención incluyó dos peticiones a la Virgen: que Lalín continúe siendo una tierra que acoge a quienes llegan para vivir, trabajar y formar una familia, y que sepa escuchar y cuidar a quienes más necesitan la cercanía de la comunidad.
“Escoitar e coidar ten que ser unha das grandes responsabilidades dos representantes políticos e de todos nós como sociedade”, señaló el oferente.
“No estamos solos”
En su homilía, Mons. Alfonso Carrasco destacó que la fiesta reúne a Lalín como “una gran familia” y permite reafirmar los horizontes buenos de la vida compartida. El obispo recordó que la celebración une a vivos y difuntos y hunde sus raíces en el amor, el sacrificio y la esperanza recibidos de Cristo.
“Hoy celebramos esta unidad profunda: que no estamos solos”, afirmó. María, entregada por Jesús desde la cruz como madre de todos los discípulos, «no es para nosotros alguien ajeno, como alguien de otra casa, un vecino o una visita, sino parte de nuestra vida, familiar nuestra».
El obispo se refirió a la Virgen de los Dolores como madre conocedora del sufrimiento y unida de corazón a la entrega de su Hijo. En ella, explicó, los creyentes pueden encontrar amparo, consuelo, perdón y misericordia.
Mons. Alfonso Carrasco animó a conservar y transmitir esta devoción de generación en generación: “No queremos olvidar de dónde somos, qué creemos y dónde hemos puesto nuestra esperanza. Estas son nuestras raíces, con las que podemos afrontar todos los desafíos de la vida”.
Lalín, encomendado a su patrona
El obispo encomendó a la Virgen de los Dolores a todo el pueblo de Lalín, sus familias y autoridades. Pidió especialmente por las personas enfermas y quienes sufren, por los niños y los jóvenes, por los matrimonios y por quienes sostienen con su esfuerzo la vida cotidiana de la comunidad.
También invitó a rezar por la paz, por el final de las guerras y por los pueblos que padecen sus consecuencias.
“Guardar viva la devoción a la Bienaventurada Virgen María, rezarle y pedirle, será la mejor protección para nuestra vida y nuestras casas”, concluyó el obispo.
HOMILÍA DEL OBISPO DE LUGO EN LA OFRENDA A LA VIRGEN DE LOS DOLORES DE LALÍN
HOMILÍA DO BISPO DE LUGO NA OFRENDA Á VIRXE DAS DORES DE LALÍN
María José Campo
























