San Juan: del fuego a la fe

Lo último del obispo


Las hogueras volverán a iluminar plazas, barrios y parroquias con motivo de la celebración de San Juan. Una tradición ampliamente extendida que, más allá de su dimensión festiva y popular, tiene también una profunda resonancia cristiana vinculada a la figura de San Juan Bautista, cuyo nacimiento celebra la Iglesia cada 24 de junio.

Considerado el precursor de Jesucristo, Juan Bautista ocupa un lugar singular en el Evangelio. Su misión consistió en preparar al pueblo para la llegada del Mesías mediante una intensa predicación centrada en la conversión. Los evangelistas recuerdan que numerosas personas acudían a escucharlo y recibían de él un bautismo de conversión para el perdón de los pecados (cf. Mc 1, 4-5).

La imagen del fuego que caracteriza estas fechas encuentra también un eco en las palabras de Jesús cuando se refiere a Juan como «la lámpara que ardía y brillaba» (Jn 5, 35). Juan ilumina el camino, pero no es la luz definitiva. Su misión consiste en señalar a Cristo, la verdadera Luz del mundo.

La llamada a la conversión y al perdón que proclamaba el Bautista encuentra una expresión singular en la Catedral de Lugo. La Basílica lucense custodia uno de los privilegios espirituales más extraordinarios de la Iglesia: la indulgencia plenaria perpetua vinculada al Santísimo Sacramento.

Se trata de una gracia excepcional concedida por la Santa Sede que permite a los fieles obtener indulgencia plenaria todos los días del año, cumpliendo las condiciones establecidas por la Iglesia: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y rechazo de todo pecado. Un privilegio estrechamente ligado a la exposición permanente del Santísimo Sacramento, una realidad que distingue a la Catedral de Lugo desde hace más de tres siglos y medio.

En una fiesta que habla de conversión, renovación y preparación del corazón, la figura de San Juan Bautista invita también a redescubrir el significado de este tesoro espiritual. Porque si Juan anunciaba un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, la Iglesia sigue ofreciendo hoy caminos concretos para acoger la misericordia de Dios.

Mientras las hogueras iluminan la noche de San Juan, la Catedral de Lugo recuerda cada día una luz que no se extingue: la presencia permanente de Cristo en la Eucaristía y el don extraordinario de la Indulgencia permanente, plenaria perpetua, un privilegio único que sigue haciendo de Lugo una referencia espiritual para toda la Iglesia.

Contactos
Dirección

Plaza de Santa María 1
27001 Lugo Lugo

Teléfono

982231143

Correo electrónico

Envía Correo

March