La Catedral acogió la ofrenda de la Guardia Real a la Virgen de los Ojos Grandes
La Catedral de Lugo acogió este sábado la Eucaristía presidida por el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco Rouco, con motivo de la presencia de la Guardia Real en la ciudad. Tras la celebración tuvo lugar la ofrenda a la Virgen de los Ojos Grandes, patrona de Lugo, en un acto marcado por la solemnidad y la devoción.
La celebración reunió a representantes de la Guardia Real, autoridades civiles y militares y numerosos fieles que participaron en una jornada especialmente significativa dentro de los actos organizados este fin de semana en la ciudad.
Cristo, modelo de fidelidad y esperanza
Mons. Alfonso Carrasco Rouco centró su homilía en la figura de Jesucristo como modelo de fidelidad, entrega y esperanza.
El obispo recordó que Cristo fue rechazado por un mundo “que no se pliega a la verdad de Dios” y que frecuentemente mira a la persona únicamente desde criterios de utilidad o poder. Frente a ello, destacó que Jesús vino a revelar “la verdadera dignidad del ser humano”, llamado a ser hijo de Dios y destinado a la vida eterna.
La cruz y la fidelidad al Padre
Mons. Carrasco subrayó que Jesucristo permaneció fiel a la misión recibida del Padre incluso en medio del sufrimiento y de la cruz.
“No quiso desistir del amor ni abandonar al hombre a las fuerzas de este mundo”, afirmó, recordando que toda la vida de Cristo estuvo marcada por la entrega y la obediencia.
La esperanza de la Pascua
El obispo señaló además que la Pascua de Cristo ofrece a los creyentes una esperanza firme frente al miedo y al sufrimiento.
“El Señor ha resucitado y con Él nuestra fe y nuestra esperanza”, afirmó, insistiendo en que la muerte “no es el final”, sino el paso hacia la “Patria verdadera”.
Oración por la Guardia Real y por España
Durante su reflexión, Mons. Carrasco Rouco relacionó también esta llamada a la fidelidad y al servicio con la misión de quienes entregan su vida al bien común, recordando especialmente las intenciones de la Guardia Real, sus familias y todos aquellos que sirven a la sociedad.
La homilía concluyó con una oración a la Virgen de los Ojos Grandes, patrona de Lugo, a quien el obispo pidió protección y amparo para todos los presentes y para España.
María José Campo
































































































































