El movimiento Vida Ascendente continúa desarrollando en la diócesis de Lugo una importante labor de acompañamiento a las personas mayores, ofreciéndoles un espacio de encuentro, amistad y vida espiritual.
Con motivo de la Fiesta de los Mayores este viernes se celebrará una misa a las 13 h en la Catedral de Lugo, presidida por el obispo, Mons. Alfonso Carrasco.
Vida Ascendente es una realidad eclesial que pone en el centro la pastoral del mayor, ayudando a vivir esta etapa de la vida desde la fe, la comunidad y la esperanza.
El consiliario del movimiento en Lugo, Daniel Gil, explica que su objetivo es que los mayores no se sientan solos y encuentren un apoyo espiritual y humano: “Vida Ascendente es un movimiento que se centra especialmente en la pastoral de las personas mayores… para que no se sientan solas… fomenta una amistad verdadera fundamentada en Cristo y una espiritualidad que les da sentido y esperanza.”
Frente a la soledad, comunidad y acompañamiento
Uno de los grandes desafíos actuales es la soledad que muchas veces afecta a las personas mayores. Vida Ascendente quiere ser respuesta desde la Iglesia, creando espacios donde puedan sentirse escuchados y acompañados.
Daniel Gil recuerda que en ocasiones los mayores viven sus últimos años con incomprensión o falta de cercanía: “Muchas veces las personas mayores se sienten incomprendidas… pasan los últimos años en la soledad del hogar o incluso en centros donde falta el calor de los suyos.”
Un movimiento necesario en la Iglesia
La Iglesia reconoce el valor de los mayores como parte esencial de la comunidad cristiana. Su presencia, su experiencia y su fe son un don que enriquece a todos.
En este sentido, el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco, subraya la importancia de Vida Ascendente como un apoyo fundamental para que las personas mayores puedan seguir caminando en esta etapa de la vida: “Vida Ascendente es importantísima porque hay muchas personas mayores que tienen una gran tradición de vida y de fe, y que necesitan encontrar los modos y las ayudas para seguir caminando en esta etapa, que a veces no es fácil.”
El obispo destaca también el valor de compartir la vida cristiana en comunidad, especialmente a través de la amistad y la oración: “Poder estar juntos, traducir en formas de amistad y de oración común las formas fundamentales de la vida cristiana… es muy importante. Ayudan a guardar la fe y a vivirla en la práctica.”
Los mayores, testigos y transmisores de fe
Vida Ascendente recuerda que los mayores no solo necesitan compañía: también aportan un testimonio fundamental.
Como señala Daniel Gil, su experiencia es enriquecedora para toda la Iglesia: “Su experiencia de vida es tan enriquecedora… para nosotros, para los jóvenes y para los adultos…”
Además, destaca que también ellos siguen teniendo una misión, especialmente desde la oración: “Misión dentro de la Iglesia siempre hay… dedicándose a la oración, rezando para sostener a la Iglesia…”
Muchas veces, han sido también quienes han transmitido la fe en el seno de las familias: “Transmiten las primeras oraciones… a sus hijos o nietos… es un enriquecimiento grandísimo para la Iglesia.”
Una invitación a vivir esta etapa con esperanza
Vida Ascendente es una invitación a vivir la vejez con sentido, acompañados y en comunidad, recordando que en la Iglesia nadie está solo y que los mayores siguen siendo un pilar fundamental de la fe.
La celebración de este viernes en la Catedral será una ocasión para dar gracias por esta realidad y seguir fortaleciendo la pastoral de los mayores en la diócesis de Lugo.
María José Campo




