El nuevo Informe FOESSA Galicia (Fundación FOESSA y Cáritas en Galicia), presentado el miércoles 28 en Santiago de Compostela con la participación de representantes de las Cáritas de Galicia, dibuja una realidad “menos excluida en términos estrictos, pero mucho más frágil”: entre 2018 y 2024 baja la exclusión social, pero crece con fuerza la integración precaria, de modo que una parte cada vez mayor de la población vive en un equilibrio inestable y vulnerable.
En Lugo, esta radiografía social coincide con lo que constatan cada día las entidades de acción social. Así lo expresó Amparo González, directora de Cáritas Diocesana de Lugo, quien subrayó que “detrás de cada número hay un rostro, un nombre y una historia”, y defendió la necesidad de acompañar a las personas “de forma integral”.

Claves del informe (2018–2024)
- Menos exclusión social: desciende del 16,8% al 12,7% (unas 342.000 personas).
- La exclusión severa apenas varía: afecta a unas 168.000 personas (en torno al 6,3%).
- Más precariedad: la integración precaria sube del 31,1% al 43,8%.
- Motores de desigualdad: vivienda, empleo precario y cuidados/salud.
- Aviso de Cáritas: sin políticas estructurales, la fragilidad tenderá a cronificarse.
Una sociedad menos excluida, pero más frágil
El informe subraya que la mejora no se explica solo por ingresos: aunque disminuye la exclusión moderada, el deterioro de la integración indica que muchas personas no están formalmente excluidas, pero viven con incertidumbre constante. “Cuando casi la mitad de la población vive en equilibrio inestable, cualquier crisis puede empujarla rápidamente hacia la exclusión severa”, advierte el coordinador técnico del informe, Thomas Ubrich.
Desde Lugo, Amparo González señaló que esa fragilidad se percibe claramente en la diócesis: “se está evidenciando en la precarización laboral y en el acceso a la vivienda, que cada vez es más complicado”.

Vivienda: principal factor de exclusión
La vivienda aparece como el gran cuello de botella:
- El 26% de los hogares presenta algún indicador de exclusión residencial.
- Más de 78.000 hogares (7%) soportan gastos excesivos de vivienda que los sitúan por debajo del umbral de pobreza severa.
- Alrededor de 160.000 personas viven en vivienda insegura y cerca de 170.000 en condiciones de insalubridad, hacinamiento o mala habitabilidad.
- Entre 2018 y 2024, el precio de la vivienda sube un 21% y el alquiler un 28%.
La directora de Cáritas Lugo advirtió que este fenómeno se traduce en un problema cotidiano: “los consumos y los gastos de la vivienda se están disparando y las familias no son capaces de afrontarlos”.

Empleo y salarios: recuperación insuficiente
Galicia mejora indicadores laborales, pero esa mejora no siempre se traduce en integración social:
- Los salarios reales apenas crecen (0,7% descontando inflación).
- La inestabilidad laboral grave afecta al 5,6% de las personas ocupadas.
El informe resume la paradoja: “El empleo ya no garantiza salir de la exclusión”.
Soledad no deseada y vínculos debilitados
Otro de los elementos que preocupan especialmente es el aumento de la soledad no deseada, que afecta tanto a personas mayores como a otras más jóvenes con enfermedad o problemas de salud mental.
Amparo González insistió en que esta realidad está presente en Lugo: “esa soledad no deseada es muy importante, porque hablamos de personas mayores, pero también de otras que no lo son y atraviesan procesos de enfermedad o dificultades mentales”.
En este contexto, recordó que no basta con abordar únicamente la falta de ingresos: “a veces hablamos de pobreza, carencia de recursos o discriminación, pero nos olvidamos de lo importante que es trabajar los vínculos”.

Infancia, migrantes y responsabilidad colectiva
La directora de Cáritas Lugo puso el foco en la infancia y la juventud como prioridad: “tenemos que trabajar para que esa pobreza no se herede”, especialmente en familias con menores a cargo.
También destacó la importancia de atender a las personas migrantes, especialmente aquellas en situación administrativa irregular, un colectivo que el informe FOESSA identifica como especialmente vulnerable.
Finalmente, Amparo González lanzó un llamamiento claro: “no es un fracaso individual de las personas, sino una responsabilidad colectiva”. Un reto que interpela no solo a las administraciones públicas, sino también al empresariado, las entidades sociales y toda la ciudadanía: “es importante que todos trabajemos por el bien común”.
María José Campo




