Cada 24 de enero, la Iglesia celebra la memoria de san Francisco de Sales, patrón de los periodistas y comunicadores. Su figura, lejos de ser solo un referente histórico, sigue ofreciendo claves muy actuales para la misión comunicadora de la Iglesia en el siglo XXI. Con motivo de esta fiesta, el obispo presidirá la Santa Misa a las 9 h en el convento de las Salesas de Lugo, una comunidad especialmente vinculada a este santo: las Salesas (Orden de la Visitación) nacen de la espiritualidad de san Francisco de Sales y de santa Juana Francisca de Chantal, y mantienen vivo su estilo de fe cercana, sencilla y profundamente humana.
Nacido en 1567 en Saboya, San Francisco de Sales fue obispo de Ginebra en un contexto marcado por la división religiosa y la confrontación doctrinal. Sin embargo, su forma de anunciar el Evangelio no se basó en la polémica ni en la imposición, sino en la cercanía, la claridad y la mansedumbre, convencido de que “el corazón se gana por el amor”.
Comunicar para encontrar al otro
En una época sin redes sociales ni medios digitales, Francisco de Sales supo utilizar con creatividad los recursos disponibles. Ante la imposibilidad de predicar en público en territorios hostiles, recurrió a hojas impresas y escritos breves que dejaba en casas, mercados o puertas. Aquellos textos, redactados con lenguaje sencillo y respetuoso, buscaban dialogar, no vencer.
Este estilo anticipa uno de los grandes retos de la comunicación eclesial actual: hablar con las personas, no contra ellas. En un contexto de sobreinformación y polarización, la propuesta salesiana invita a una comunicación que escuche, que comprenda y que construya puentes.
Verdad, sí; pero con caridad
San Francisco de Sales no rebajó nunca el contenido del mensaje cristiano, pero entendió que la verdad pierde fuerza cuando se comunica sin caridad. “Nada es tan fuerte como la dulzura, nada tan dulce como la verdadera fuerza”, escribió. Esta convicción sigue siendo clave para la Iglesia, llamada a anunciar el Evangelio con fidelidad y, al mismo tiempo, con un profundo respeto por la dignidad de cada persona.
Para los comunicadores cristianos —periodistas, responsables de prensa, gestores de redes sociales o agentes pastorales— su testimonio recuerda que el tono es parte del mensaje. La forma de decir las cosas puede abrir o cerrar corazones.
Un patrono muy actual
No es casual que San Francisco de Sales sea patrono de los periodistas. Su vida demuestra que la comunicación no es solo una técnica, sino una vocación al servicio de la verdad y del bien común. En él se unen rigor, humanidad y espiritualidad.
El papa Francisco ha subrayado en varias ocasiones que comunicar, en la Iglesia, es una forma de acompañar, de salir al encuentro del otro con respeto y esperanza. En este sentido, la herencia salesiana conecta plenamente con el llamado actual a una comunicación más humana, menos agresiva y más evangélica.
Comunicar como misión eclesial
La Iglesia no comunica solo para informar, sino para evangelizar, servir y generar comunión. San Francisco de Sales recuerda que cada palabra, cada noticia y cada imagen pueden convertirse en un espacio de encuentro con Dios si están impregnadas de amor, verdad y humildad.
En un mundo digital marcado por la rapidez y la superficialidad, su figura invita a recuperar una comunicación paciente, reflexiva y profundamente humana, capaz de tocar el corazón de las personas.
Hoy, como ayer, San Francisco de Sales sigue enseñando que comunicar bien es, en el fondo, amar bien.
María José Campo





