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Ejercicios Espirituales: renovación interior y mirada creyente al mundo de hoy


La Diócesis de Lugo, a través de la delegación para el Clero, está celebrando estos días los Ejercicios Espirituales del Clero, que tienen lugar del 11 al 16 de enero de 2026 en el Seminario de Lugo, con la participación de alrededor de 15 sacerdotes, de nuestra diócesis y de las de Ourense y Alcalá.

Se trata de un tiempo especialmente dedicado a la oración, el silencio, el acompañamiento espiritual y la renovación interior, concebido como una oportunidad para profundizar en la relación personal con el Señor y fortalecer el ministerio sacerdotal en un clima de retiro y recogimiento.

Los ejercicios están siendo dirigidos por Monseñor Francisco Pérez González, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela.

Como gesto de cercanía pastoral, el obispo de Lugo quiso acompañar a los participantes, compartiendo con ellos la Eucaristía del último día, en un ambiente de comunión y fraternidad sacerdotal. 

«Insistir en los puntos fundamentales de la espiritualidad sacerdotal»

En sus meditaciones, Mons. Francisco Pérez está poniendo el acento en los fundamentos de la espiritualidad sacerdotal. Tal como él mismo explica, durante estos días está invitando a los participantes a profundizar en «los puntos fundamentales de la vida espiritual del sacerdote: el amor de Dios, la voluntad de Dios, dar gloria a Dios, el sentido de la cruz y, en definitiva, la vida espiritual en el ministerio sacerdotal».

Este tiempo de ejercicios se presenta así como una llamada a volver a lo esencial, a renovar la vocación y a vivir el sacerdocio desde una relación más honda y confiada con el Señor.

«Cómo ve el mundo hoy»: preocupación y esperanza

Junto a la reflexión interior, Mons. Pérez ofrece también una lectura creyente de la realidad actual. En este sentido, reconoce que le preocupa especialmente «la persecución que sufren los cristianos en distintas partes del mundo, en algunos lugares de una forma muy cruel», una realidad que —recuerda— ya fue anunciada por Jesús.

Al mismo tiempo, destaca con emoción el testimonio de quienes viven su fe hasta las últimas consecuencias: «Me impresiona la valentía de estos mártires, que mueren en nombre de Jesús y mueren perdonando». Para el arzobispo emérito, este ejemplo interpela directamente a los cristianos que viven en Occidente, llamados a «saber vivir según la fe de Jesucristo en esta Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica».

Un pastor con una larga trayectoria al servicio de la Iglesia

Nacido en una familia sencilla de un pequeño pueblo cercano a Burgos, Mons. Francisco Pérez González se define ante todo como «hijo de Dios, hijo de una familia que Dios creó». Descubrió su vocación sacerdotal desde muy niño y fue ordenado sacerdote en 1973.

A lo largo de su ministerio ha servido a la Iglesia como formador y director espiritual en el Seminario de Madrid, obispo de Osma-Soria, arzobispo castrense y, durante 17 años, arzobispo de Pamplona y Tudela. Hoy, como arzobispo emérito, vive esta etapa con serenidad, convencido de que «la tarea de un obispo emérito sigue siendo la de pastor», y continúa ofreciendo su servicio a la Iglesia, especialmente a través de la predicación de ejercicios espirituales.