Con el inicio de un nuevo año, la Diócesis de Lugo renueva su deseo de vivir este tiempo como ocasión de gracia, conversión y misión. El 2026 se abre ante nosotros como una llamada a caminar juntos, con mirada creyente y corazón disponible, para que el Evangelio siga iluminando la vida de nuestras comunidades, de nuestras familias y de nuestro pueblo.
En este comienzo de año, la diócesis quiere recoger el rumbo pastoral marcado por el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco, y presentarlo como un anuncio: lo que estamos llamados a vivir y realizar como Iglesia diocesana en 2026.
Una Iglesia más consciente de su comunión universal
El curso pastoral 2025-2026 se abría con un hecho significativo para la vida de la Iglesia: la elección del Papa León XIV, tras el fallecimiento del Papa Francisco. Un acontecimiento que ha despertado una mayor conciencia de comunión con la Iglesia universal.
Mons. Alfonso Carrasco:“Nuestra pertenencia a la Iglesia como realidad no solo local o particular, sino universal”.
En este contexto, el obispo recuerda que la Iglesia no es una asociación fruto de la voluntad humana, sino una comunión singular guiada por el Espíritu Santo: por el bautismo hemos sido injertados en Cristo y unidos a su vida.
Mons. Alfonso Carrasco: “Pertenecemos a una realidad nueva de gracia y de verdad”.
La prioridad pastoral: vivir la fe como amor a la verdad
Entre las claves pastorales para este tiempo, el obispo subraya una afirmación central: la fe es vivir en la verdad. Reconocer la presencia de Cristo en la historia y en nuestra vida cotidiana implica una opción concreta, vital y exigente: preferir la verdad, aunque pida conversión y seguimiento.
Mons. Alfonso Carrasco: “La fe es vivir en la verdad”.
En un contexto cultural que relega la verdad a lo irrelevante y dificulta su búsqueda personal, la diócesis insiste en la urgencia de sostener una opción primera de la persona, que se traduce en la vida moral y en una libertad interior real.
Mons. Alfonso Carrasco:“Resulta prioritario defender hoy de nuevo esta opción primera”.
Cuidar lo que celebramos: la Eucaristía y la vida litúrgica
Esta opción por la verdad se expresa también en la vida litúrgica. El obispo llama a vivir las celebraciones con hondura, cuidando signos, gestos y momentos, para que manifiesten siempre su sentido pleno.
Mons. Alfonso Carrasco: “Importa mucho la verdad de lo que comunicamos, de lo que celebramos, de los sacramentos y de la Sagrada Liturgia”.
La Eucaristía dominical, la dignidad de la liturgia y la verdad de los sacramentos son el corazón visible de la comunión cristiana y una fuente irrenunciable de vida para las comunidades.
Un año para avanzar en sinodalidad: discernir y actuar juntos
El 2026 será también un tiempo para seguir dando pasos en la implementación del camino sinodal. Caminar juntos significa aprender a discernir con fe, a dialogar y a tomar decisiones compartidas que ayuden a renovar prácticas y estructuras al servicio de la misión.
Mons. Alfonso Carrasco:“Buscando el discernimiento en una ‘conversación’ verdadera, hecha en la fe”.
Entre las prioridades señaladas para este tiempo se encuentran: continuar la renovación misionera sinodal de las parroquias, con atención especial al mundo rural; favorecer una participación más viva en la celebración dominical; reforzar la corresponsabilidad; avanzar en transparencia y comunicación; y seguir la renovación de los itinerarios catequéticos mediante procesos de escucha y participación.
Mons. Alfonso Carrasco:“Deliberaciones concretas, con miras a la renovación de prácticas y estructuras”.
La oración por la paz, una intención permanente
En este nuevo año, la diócesis quiere mantener viva una intención que el nuevo Papa ha pedido de modo especial: la oración por la paz, también en la Eucaristía y en las preces de las comunidades, en comunión con la invitación de la Conferencia Episcopal.
Mons. Alfonso Carrasco:“El Papa ha insistido en pedirnos a todos una oración particular por la paz”.
En un tiempo marcado por tensiones y amenazas contra la convivencia y la libertad, el obispo recuerda que el amor a la verdad y el cuidado de la conciencia personal son caminos necesarios para sostener la paz y la dignidad de cada persona.
2026: un año dedicado a Santa María de Lugo, Virgen de los Ojos Grandes
La Diócesis de Lugo inicia además un itinerario de preparación hacia el 900 aniversario de la Catedral de Santa María, símbolo de la presencia de la Iglesia en nuestra tierra. En este marco, la diócesis dedicará cada año a un aspecto propio de la Catedral y del ser cristianos.
Mons. Alfonso Carrasco: “El año 2026 lo dedicaremos a la Santísima Virgen, en su advocación de los Ojos Grandes”.
Este año mariano será la primera etapa de un camino de tres años:
- 2026: Santa María de Lugo
- 2027: la Eucaristía
- 2028: el ser Iglesia
El obispo encomienda esta planificación a la Virgen, pidiendo su intercesión para renovar la fe y reconocer a Cristo presente en nuestra historia y en la Eucaristía.
María José Campo
