El Obispo de Lugo convoca a todos los fieles a orar por los cristianos perseguidos

El obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco, convoca a todos los fieles de la diócesis a que oren por los Cristianos Perseguidos. Así mismo pide a todos los párrocos y responsables de comunidades cristianas parroquiales, a las comunidades de vida consagrada, movimientos apostólicos…, que se tenga en cuenta esta intención de oración.

 

1.- En la Santa Misa, añádase esta petición u otra semejante en la Oración Universal:

Por nuestros hermanos cristianos perseguidos: para que el Espíritu Santo les conceda el don de la fortaleza y convierta los corazones de quienes atentan cruelmente contra sus vidas y sus tierras, y en todas partes se afirme la paz y sea respetada la libertad religiosa. Roguemos al Señor.”

2.- En las preces de Laudes y Vísperas añádase esta petición u otra semejante: “Envía, Señor, a la Iglesia y a la humanidad tu Espíritu de Amor para que desaparezcan las disensiones y odios, y los cristianos puedan convivir en paz y armonía con todos los hombres”.

3.- Oportunamente, en uno de los días feriales, a juicio de los párrocos y rectores de iglesias, convóquese a todos los fieles cristianos para una celebración eucarística en la que se use el formulario “Por los cristianos perseguidos” que se encuentra en el Misal Romano (“Misas por diversas necesidades” n. 15), pudiendo utilizarse, o bien las lecturas del día, o bien, eligiendo de entre las que se proponen en el leccionario VI: “Lecturas para las Misas por diversas necesidades y votivas”, en el capítulo 12: “Por los cristianos perseguidos”.

4.- Asegúrese en cada comunidad algún momento de oración. En los ejercicios piadosos del pueblo cristiano y, de manera especial, allí donde se mantenga la adoración prolongada o continua del Santísimo Sacramento, invítese a los fieles a orar por la misma intención.

 

Con esta iniciativa el obispo de Lugo se une al deseo expresado por la Conferencia Episcopal en su reciente CV Asamblea Plenaria, de que se dedique una oración intensa por los cristianos perseguidos en el tiempo que “transcurre desde la Ascensión del Señor hasta Pentecostés”. La Iglesia lucense se une  al deseo expresado por el papa Francisco de rezar por tantos cristianos perseguidos en distintas partes del mundo.