COMUNICADO DEL CONSEJO PRESBITERAL DE LA DIÓCESIS DE LUGO

Habiéndose reunido en Consejo los representantes electos de los sacerdotes de la Diócesis de Lugo en la mañana del 7 de junio de 2017, por decisión unánime de todos los miembros de la Asamblea –sin la presencia del Sr. Obispo y de sus Vicarios– quieren hacer pública su posición sobre las noticias que durante los últimos meses se han difundido acerca de la situación generada en algunas parroquias de Friol y Guitiriz en relación con el traslado de uno de sus sacerdotes, que venía ejerciendo su ministerio en esa zona.

Estos hechos afectan negativamente no sólo a personas individuales o a una zona concreta del territorio diocesano, sino a toda la Diócesis y a sus instituciones, creando una opinión pública que daña gravemente su imagen y falsea la verdad y la naturaleza misma de la misión pastoral.

Ante la confusión y el desconcierto que estos hechos producen en el clero diocesano y en los fieles en general, expresamos que:Es público y notorio que nuestro ministerio sacerdotal se ordena al servicio de la Iglesia, en aquellos lugares y tareas que la Diócesis requiera en cada momento, por indicación de sus Pastores.

Manifestamos y renovamos nuestra adhesión al Obispo y a sus Vicarios, con el fin de fortalecer la unidad y la comunión imprescindible para una correcta atención pastoral a todos los fieles.

Expresamos, así mismo, especial cercanía y afecto a nuestros hermanos sacerdotes que desarrollan su ministerio en esa zona, que desde el principio han mostrado su disponibilidad para que en ningún momento los fieles se vean privados de la atención sacerdotal ordinaria. Ellos están soportando también, de una manera directa e inmediata, los efectos de esta lamentable situación.

Nos consta que una mayoría silenciosa de fieles de esas comunidades parroquiales rechazan todo género de conflicto y violencia, y quieren mantener la comunión y vivir serenamente su fe. Deseamos que tales comunidades puedan recuperar cuanto antes la normalidad de la vida eclesial.