Lugo, Ciudad del Sacramento

    Lugo es conocido como la ciudad del Sacramento. Y la Catedral es el centro de esta fe que se profesa firmemente en la ciudad. Actualmente ocupa el lugar central la Custodia con el Santísimo expuesto día y noche, pero podemos encontrar otros muchos elementos históricos que nos hablan de la devoción a Jesús Sacramentado.

    En el retablo situado encima de la puerta de la sacristía (antiguamente era el altar mayor, de Cornelio de Holanda) podemos encontrar la puerta del sagrario con un orifico que permitía tener visible el Santísimo.

  En 1886 se celebró, en los seis últimos días  de agosto, el segundo Congreso Eucarístico Nacional. De tal acontecimiento quedó como testimonio visible en la  ciudad la lámpara monumental que hoy vemos en el centro del crucero de nuestra catedral, colocada en 1902, y adquirida por suscripción nacional mediante aportaciones de diez céntimos, por su  gerencia del entonces presidente del centro eucarístico diocesano de Madrid, Antonio Sánchez y Santillana. En su aro figuran los  escudos de todas las provincias de España.

La razón última de tan notable acontecimiento estriba en la presencia eucarística de Jesucristo permanentemente expuesto desde tiempo inmemorial en la capilla mayor de la catedral.  Es por lo tanto este acontecimiento razón suficiente para hablar  de lo que suele llamarse el PRIVILEGIO DE LA EXPOSICION en la catedral, por el que a Lugo se le aplica el apelativo de CIUDAD DEL  SACRAMENTO.

El culto eucarístico en la Iglesia. Un poco de historia.

    Los especialistas en historia de la Liturgia afirman rotundamente que el culto a la Eucaristía fuera de la misa no aparece en la iglesia occidental hasta después de  a o mil cien. Y que se fue intensificando en los siglos sucesivos  sobre todo desde que en 1246 el obispo de Lieja establece en su diócesis la fiesta del Corpus Christi, inducido a ello por una visión que había tenido la priora del cercano monasterio del Monte  Cornelio, la beata Juliana de Rétine. Esta fiesta la decretó con carácter general Urbano IV en 1264,y la confirmó  medio siglo más tarde Clemente V en 1312.

     Según tales historiadores la fuerza de ese sentimiento hacia la Eucaristía, que encendía en los fieles el deseo de ver directamente la hostia consagrada para adorarla, dió origen a que el obispo de París, Odón de Sully, introdujera hacia el a o 1200 el rito de la elevación de la misma después de la consagración, lo que dio  lugar a diversas invocaciones eucarísticas. Este rito se extendió luego a toda la Iglesia.

    Nos dicen también los investigadores que, como contraposición  a lo que sucedía anteriormente cuando la Eucaristía se guardaba en algún lugar adecuado de las iglesias, generalmente en un armario de la sacristía, hacia el siglo IX ya se autorizó el dejar sobre el altar la píxide o copón con las hostias consagradas. Más tarde en un artefacto colocado sobre la parte posterior del altar, cuando todavía no existían los retablos, y  no en todas las iglesias, pues en 1311 se daba opción en Rávena a elegir entre la sacristía y el altar o la iglesia.

    En el siglo XI se guardaba en un recipiente en forma de paloma suspendido del techo del baldaquino (donde lo había) o de una  ménsula de hierro junto al altar. Todavía se usa ahora la paloma en la catedral de Amiens. También se usaban tabernáculos normales  (los sagrarios actuales, más o menos) al lado del altar, o en el coro, pero cerrados con llave.

 Más tarde, ya en el siglo XIV, aparecen los llamados EDICULOS  del Sacramento, que estuvieron en uso hasta el siglo XVIII. Parece  que eran verdaderamente monumentales.

El Culto al Santísimo en Lugo.

     Este era, pues, el panorama, bastante confuso por cierto, del culto a la Eucaristía fuera de la misa en la Europa central y meridional durante varios siglos de la edad media. Cómo explicar, pues, el origen del culto al Santísimo Sacramento en esta ciudad, que luego cristaliza en lo que hoy llamamos  el PRIVILEGIO DE LA EXPOSICION?. Sobre esto cuenta D. Amador López Valcárcel lo siguiente:

     “De cómo se produjo la religiosidad del pueblo de Lugo en  relación con la Eucaristía a través de varias centurias no tenemos ni rastro. Nuestros archivos han sufrido las consecuencias anejas a la incuria y a la purificación del fuego. Se puede afirmar que no se encontrará documento alguno que acredite el comienzo de nuestro llamado privilegio eucarístico, porque no lo hubo.  Es más, me atrevería a decir que no lo pudo haber. Y  en este asunto habría que distinguir EL HECHO de la exposición de la FORMA  o MODO de realizarse ésta a través de los siglos. También, en cuanto al hecho, debemos separar lo que podríamos llamar CAUSA REAL,  que hizo que el hecho se produjese, de la OCASION en que se pro  dujo.

    La ocasión pudieron darla las llamadas herejías priscilianistas que, al parecer, NEGABAN LA VERDADERA, REAL Y PERMANENTE    EXISTENCIA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO DEBAJO DE LAS ESPECIES   CONSAGRADAS FUERA DEL USO DE ELLAS. Y la causa real, a mi modesto  entender, fue la devoción de los lugueses a la Eucaristía, fermentada con la aparición de las herejías citadas.

     Ahora bien, como en todas las cosas humanas, esto no se produjo de un golpe. Fue madurando y perfilándose cada vez más con  el paso del tiempo. Por eso hemos aludido al HECHO consistente en la expresión de una devoción arraigada y profunda a la Eucaristía, que habrá tenido múltiples manifestaciones, y la FORMA de  tal expresión, que se realizó de diversas maneras hasta llegar a  la actual, que puede arrancar del siglo XIV”.

 Hoc hic mysterium fidei firmiter profitemur

    Es la leyenda que lleva en la bordura el escudo de la ciudad  cuya traducción es: Aquí profesamos firmemente este misterio de fe.

    Parece que estos escudos comenzaron a existir en el siglo IX y se generalizaron en el XII y XIII, cuando el culto al Apóstol  eclipsaba toda otra manifestación religiosa. Sin la leyenda, y con  algunas variantes en las figuras prevaleció no sólo como escudo de la Región, sino en varias ciudades como Mondoñedo, Vivero, Cambados, Universidad de Santiago y la misma ciudad del Apóstol, a la  que el rey Pedro I había asignado un Santiago a caballo con ocho  leones en la orladura.-Se al evidente de la devoción y culto a la Eucaristía en la región.

Otros testimonios


Pensión de Santiago

    A petición del cabildo concede Felipe IV en 1665 una pensión  anual de 200 ducados sobre las rentas del Arzobispado de Santiago  que fue confirmada por el Papa en 9 de abril de 1668.


Pensión ultramarina

       También Felipe V concede en 1735 una renta de 400 pesos anuales que deberían sustraerse de las vacantes de los obispados  del Perú y Nueva España, donativo que fue confirmado por Fernando  VI en 1754.Se conserva en el Museo Provincial la Real Cédula.

 Retablo de Cornelio de Holanda

        Ahora colocado en las cabeceras del crucero y recientemente  restaurado. En él se conserva la puertecilla del sagrario a que alude el arzobispo de Braga. Inaugurado en 1534. Estuvo en la capilla mayor hasta mil setecientos setenta y tantos, en que se retiró a las cabeceras del crucero donde se halla actualmente.

La custodia del Obispo Castejón

         Atribuida a Juan de Arfe. La donó Don Diego en 1636. La usaron  hasta 1772. Es custodia procesional.

El viril actual

         De tipo solar. Donado por Don Juan Sáenz de Buruaga siendo ya arzobispo de Zaragoza,en 1772.Robado el disco superior desde  el nudo del cáliz en la noche del 8 al 9 de diciembre de 1854. El nuevo disco lo hizo Ramirez de Arellano en Madrid en 1860.