Carta con motivo del “Día mundial del trabajo decente”

Queridos hermanos,

El pasado día 29 de junio de 2009 el papa Benedicto XVI publicó la encíclica Cáritas in Veritate que insistía con fuerza en la dignidad del trabajo humano y, en particular, en lo que significa un trabajo decente para la vida de todos. Con ocasión del “Día mundial del trabajo decente”, que será el próximo 7 de octubre, queremos recordar hoy sus palabras:

 “Al considerar los problemas del desarrollo, se ha de resaltar la relación entre pobreza y desocupación. Los pobres son en muchos casos el resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano, bien porque se limitan sus posibilidades (desocupación, subocupación), bien porque se devalúan «los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia».

Por esto, ya el 1 de mayo de 2000, mi predecesor Juan Pablo II, de venerada memoria, con ocasión del Jubileo de los Trabajadores, lanzó un llamamiento para «una coalición mundial a favor del trabajo decente», alentando la estrategia de la Organización Internacional del Trabajo. De esta manera, daba un fuerte apoyo moral a este objetivo, como aspiración de las familias en todos los países del mundo.

Pero ¿qué significa la palabra «decente» aplicada al trabajo? Significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación” (nº 63)

A partir de ahí varias organizaciones de la Iglesia Española como Confer, HOAC, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica, Juventud Obrera Cristiana y Cáritas pusieron en marcha la plataforma “Iglesia por el Trabajo Decente”, que viene realizando ya por cuarto año consecutivo diversos actos en torno a este “Día mundial”.

En los tres primeros años organizó los actos en Lugo nuestra Cáritas Diocesana, pero la convocatoria de este año se hace conjuntamente por Cáritas, Confer, HOAC y la Fundación JUAN SOÑADOR.

Con ocasión de la celebración de este Día se tomarán en la Diócesis las siguientes iniciativas:

· Campaña de sensibilización: “El Trabajo Decente no es un cuento – Relatos para la reflexión”.

· Vigilia de oración el día 4 de octubre a las 19 h en la parroquia de San Francisco Javier.

· Propuesta de presentar esta Jornada a los fieles en las celebraciones dominicales del 7 de octubre.

· Mesa Redonda con el título “El Trabajo Decente no es un cuento”, moderada por el Delegado de Apostolado Seglar, Rvdo. D. Xesús Anxo Fernández Aira, el día 8 de octubre a las 19 h en el salón de actos de la Diputación Provincial de Lugo.

Para cualquier persona, trabajar significa expresar su creatividad, ser miembro activo de la sociedad, ganarse la vida dignamente y poder también ser solidario, y de este modo aportar al Bien Común. Todos podemos experimentar así que hay más alegría en dar que en recibir.

Además de lo dicho, para un cristiano es colaborar con la obra del Creador que dejó la naturaleza en nuestras manos, es una manera muy real de cumplir el mandato de amor, atendiendo al bien de los seres queridos y del prójimo. Así nuestro trabajo está llamado a ser testimonio de caridad verdadera, que se expresa como honestidad, seriedad y fraternidad.

Esta jornada nos invita a todos a que recordemos y defendamos la dignidad del trabajo humano, la importancia que tiene para la vida de cada uno y de toda la sociedad, y luego la necesidad de que en nuestro mundo tan globalizado todos tengan un trabajo y que este sea digno y decente según nos explicaba el Papa Benedicto.

Para llevar adelante esta tarea imploro la fuerza del Espíritu, que sostenga nuestro caminar fraterno en la verdad y en la caridad.

Que Dios bendiga el trabajo de todos nosotros.

+ Alfonso Carrasco Rouco

Obispo de Lug